Vote, pero vote bien

Desde el 30 de setiembre, fecha en que el presidente Vizcarra disolvió el Congreso, empezó el desfile de candidatos y de promesas imposibles, las mismas que nos cansamos de escuchar campaña tras campaña, para luego ver que esa ley tan bonita que nos pintaron es canjeada por una con nombre y apellido. Después de cinco años, nosotros no salimos de pobres, pero los congresistas salen con los bolsillos bien cargados y con ganas de repetir el plato.

Así aparece en el panorama Elías Rojas, congresista por Frente Amplio, que plantea cualquier cosa, menos lo que el país necesita que es inversión y orden. Rojas, nosotros queremos congresistas que nos representen, no una sarta de oportunistas que obstruyan la labor del presidente y hagan que perdamos otro año más con la economía a pique y sufriendo por la falta de empleos. No vamos a dar nuestro voto a quien se oponga a la generación de empleos. Ni hablar.

Luego aparece una tal Meche Pacheco, que parece tener oficio de cuenta cuentos, porque desde que apareció en escena no hace más que mentir. De lejos se ve que esta señora quiere ser congresista para salir de pobre, porque no sabe ni dónde está parda. Señora Pacheco, antes de postularse, lea los informes de la SUNAT sobre recaudación minera, verifique sus fuentes. Si quiere meternos un cuento, por lo menos que sea uno creíble. Como ya estamos cansados de que nos digan que los chanchos vuelan, a usted tampoco le vamos a confiar nuestro voto.

Es hasta ocioso repasar lo sucedido con Jaime Quito y Ricardo Noriega, los típicos malos candidatos, que ansían una curul para llenarse los bolsillos y mover sus fichas a favor de sus intereses personales. Es decir, una fotocopia de lo que fue el Congreso disuelto, que traerá como consecuencia un crecimiento económico que mas parece estancamiento que otra cosa y el alejamiento de lo que tanto reclamamos: trabajo, inversión y oportunidades para todos. Estos dos no nos convienen, si quieren plata, que trabajen, nada de engatusarnos, no vamos a caer.

Como estos, hay un montón de politiqueros que salen a decir que defienden el Valle de Tambo, que cargan su banderita verde, que prometen represas y demás maravillas, pero una vez que llegan al poder, se olvidan de todos sus compromisos y encima juramentan por Dios y por la plata. Necesitamos un cambio, necesitamos inversión para el turismo, para la pesca, para la agricultura, o sea necesitamos los recursos que viene del canon y las regalías mineras.

Votemos a conciencia, sino el cierre del Congreso y estas elecciones no serán más que una pérdida de tiempo, de crecimiento y de plata, y no sé ustedes, pero no estamos para regalar el dinero que nos ganamos con el sudor de nuestra frente, y no cobrando cupos o peleándonos desde una curul.

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