¿Verdaderos líderes?

Imponer ideas, incitar a la violencia y manipular a la población valiéndose del miedo y el chantaje, es una actitud propia de los falsos líderes, que solo ansían poder, sin pensar en el progreso de esos pobladores que depositaron en él su confianza, con la esperanza de que los representara.

Esto sucede con Miguel Meza, quien siempre buscó un cargo de representatividad, sin éxito, ya que está rodeado por una población que desea progresar, salir adelante y que sabe que el diálogo es la mejor solución a cualquier controversia. Se suma a sus actitudes, la falta de un plan de acción concreto. Un líder no se limita a prometer, mucho menos amenaza a la población y asocia autoridad con acumulación de riquezas.

La población informada, que busca trabajar por un futuro mejor, ve el progreso y el desarrollo en Ilo, el cual ha sido posible gracias a la inversión privada. ¿Por qué Islay no podría seguir los pasos del puerto de Moquegua, si tiene las mismas riquezas? La oportunidad de contar con agua regulada, con una represa y con asistencia técnica para la mejora del agro y la ganadería son los objetivos que persigue el diálogo.

Un grupo de pobladores sin información no pueden oponerse a quienes buscan el desarrollo y la justicia. Las mineras formales trabajan legalmente y apuestan porque agro y minería vayan de la mano. El valle del Tambo está cerca de poner fin a los problemas que lo aquejan desde antes de que se hablara de Tía María, ¿por qué no negociar?

La instalación de una mina no equivale a la desaparición de la producción agrícola. Un ejemplo de ello es la mina Cuajone, que llevó agua, producción y bienestar en el valle de Torata. La oportunidad está dada. Hay que informarse, olvidarse del miedo y apostar por el desarrollo, que es el objetivo final de un verdadero líder.

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