¡Vende patria!

Si hay algo que caracteriza a un peruano es que este ama a su país con pasión, no en vano recibimos el premio a la mejor “hinchada” en el Mundial de Rusia 2018 y es por eso que resulta indignante descubrir a un grupo de compatriotas que está confabulando contra los intereses del pueblo peruano.

El activista antiminero Miguel Meza Igme, conocido por ser una persona violenta e intrigante, desarrolló un rol protagónico en la organización de unos encuentros de adoctrinamiento antiminero, presentados como talleres informativos, a cargo de los hermanos Del Carpio. Uno de los cuales, David, es ingeniero de minas por la Universidad de Chile, lugar donde ha radicado por varios años y desde donde realizaba sus actividades económicas en el Perú.

Para la organización de este fracasado evento realizado junto a la plaza San Francisco contaron con el “generoso” apoyo de la municipalidad de Cocachacra, que prestó los equipos de sonido y tuvo el amable gesto de trasladarlo hasta el lugar donde se realizó el evento proselitista. Tengamos presente que no es un evento técnico, sino de propaganda antiminera, como lo demuestra, además, la inexistente trayectoria académica del expositor.

Está claro que el alcalde Julio Cornejo debe tener una buena explicación para ello, pues es una autoridad que representa a todos los ciudadanos y no a un grupo de agitadores que tratan de convencer al pueblo de oponerse a la inversión en el desierto. Tenga en cuenta señor Cornejo que puede haber incurrido en malversación o, por lo menos, en un mal uso de los recursos de todos los vecinos.

En el espacio acondicionado por Meza y sus “amigos”, se habría cometido un “peruanisidio”, es decir, un acto de traición a los intereses de los peruanos. Porque, quien tuvo a cargo realizar la exposición de los argumentos pseudocientíficos fue el ingeniero David Del Carpio, cuyos vínculos con el vecino del sur ya fueron explicitados y cuya labor proselitista responderíar claramente a los intereses de empresarios de Chile, que están de acuerdo con que haya desarrollo minero en el desierto peruano, siempre y cuando este sea operado por los chilenos.

No olvidemos que el señor Del Carpio es peruano y que, al tratar de engatuzar a sus compatriotas que lo escucharon en Cocachacra, con argumentos falaces disfrazados de lenguaje científico, está obrando como un “vende patria” y eso responde a su propia conveniencia; es decir, no debe ser gratis que este personaje defienda los intereses de ciudadanos chilenos bajo perjuicio de sus compatriotas, sino gana algo a cambio. Antes fueron lentejas, ¿qué será ahora?

Entre las ideas que sembraron algunos dirigentes está aquella de aceptación hacia la actividad minera, siempre y cuando el operador no sea Southern. Más allá de la contradicción de rechazar a la minería porque supuestamente contamina, pero aceptarla en caso cambie el operador, nos debemos percatar que esos mismos vientos que vienen del sur para botar a la minería del desierto, planean regresar luego a explotar la misma mina, en el mismo desierto y, probablemente, con la misma propuesta técnica. Por lo cual, de lo que se trata en esta ocasión es de un complot contra la explotación minera AHORA, para lo cual se exhiben argumentos falsos, como la contaminación, el uso del agua, intereses capitalistas, etc.

Los Del Carpio, Meza, Cornejo, Marroquín y compañía SÍ quieren explotar las riquezas minerales, pero lo quieren hacer con quien les convenga, con aquel operador que les dé “lentejas” y prosperidad para ellos, aunque ello implique postergar las necesidades del pueblo y perder muchísimas oportunidades de desarrollo. Las condiciones adecuadas para la explotación cuprífera están dadas, pero estos personajes quieren retrazar el progreso en honor a sus apetitos egoístas.

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