¡Trabajemos juntos!

Una vez más se ha demostrado la actitud responsable del pueblo al respaldar las propuestas de desarrollo para la provincia de Islay: agua de calidad para todos los isleños, planta de tratamiento de las aguas servidas para evitar la contaminación de las aguas del río y hospitales en Alto Inclán y Cocachacra para preservar y cuidar la salud de los pobladores; estas son obras que ya se están ejecutando o que vienen en camino porque están por culminarse los estudios técnicos.

La población saluda estas obras y la actitud positiva del proyecto minero del desierto, ellos en el desierto y nosotros mejorando nuestra calidad de vida y cuidando nuestra salud, sin conflictos ni violencia ni radicalismos.

A lo largo de más de 10 años, los “anti” desarrollo solo han ocasionado muerte, pobreza y la partida de los jóvenes hacia otros destinos por la falta de empleo.  Eso no puede continuar porque queremos que los jóvenes trabajen acá y que contribuyan al desarrollo del valle de Tambo y la provincia de Islay.

Debemos preguntarnos de qué calidad de vida nos pueden hablar quienes se oponen al desarrollo, quienes nunca han hecho nada por el desarrollo del valle de Tambo, quienes nunca han trabajado porque se hagan defensas ribereñas y quienes nunca se preocuparon por mejorar la calidad de la educación de nuestros hijos.

De qué calidad de vida pueden hablar quienes fomentan la violencia y los hechos de sangre en el valle, quienes son cómplices de maltratadores de mujeres y de conductas obscenas, quienes actúan de manera cobarde y luego se esconden para pedir sus lentejas, quienes nunca fueron capaces de promover el desarrollo y quienes traicionan reiteradamente a los pobres mientras vemos los niveles de desarrollo que se alcanzan en la vecina provincia de Ilo.

Calidad de vida es tener agua las 24 horas, atención médica de calidad, mejores escuelas y construir juntos un Perú mejor, sin violencia, colaborando todos, aprovechando nuestras riquezas naturales, obteniendo canon y regalías mineras.

Calidad de vida es progreso y bienestar para todos, pero no discursitos ni marchitas ni papelitos, obras son las que hablan por sí mismas y para hacer obras se requieren recursos y auténticas buenas intenciones.

Ahora es cuando el proyecto Tía María tiene que anunciarse y salir adelante cuanto antes, cuando el país requiere inversiones significativas para que haya más empleo, cuando se requieren decisiones trascendentes para aprovechar el desierto y no postergar el desarrollo del valle de Tambo, cuando tenemos que decirles ¡No! a los radicales, cuando debemos decirles ¡Hasta acá nomás! No me representas ni representas a los pobladores del valle de Tambo. ¡Ya han hecho mucho daño!, han ocasionado mucha pobreza y atraso y eso solo lo hacen con fines políticos, porque quieren aparecer como los defensores cuando en realidad son los responsables del dolor de muchas familias.

En el valle de Tambo, lo que tenemos que hacer es aprovechar los recursos que genere la mina para reconstruir nuestras canales de riego, para construir pozos o financiar una represa. 60 años hemos esperado por obras que nunca llegan porque el radicalismo dice ¡No! cuando el pueblo dice ¡Sí! Trabajemos juntos, trabajemos todos, agricultura, ganadería, pesca, minería y turismo, porque eso es desarrollo y esa es la esperanza de nuestros hijos.

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