¿Terrorismo enmascarado en el valle de Tambo?

La nueva máscara de los movimientos de izquierda radicales y extremistas, como Sendero Luminoso, los cuales asolaron el país y mancharon de sangre inocente pueblos enteros, dejando viudas, huérfanos y víctimas por doquier, es una máscara de ambientalistas, protectores de la “casa común”.

Uno de los factores comunes de quienes han llevado a lo largo de los años un pseudo proceso de reinserción en la sociedad, es participar de movimientos que, con nuevas causas aparentemente justas y pacíficas, van conduciendo al pueblo a reacciones violentas y de ciega oposición a quienes la ideología de extrema izquierda señala como enemigos del pueblo.

Este es el filtro por el cual Pedro Egoávil, bajo la fachada de la Asamblea de los Pueblos, como denunció el economista Hernando de Soto en el diario El Comercio el 6 de julio de 2015, regresa de su escondite en Chile para envenar las mentes de los pobladores del valle de Tambo, la provincia de Islay, la región Arequipa y todo rincón del país a donde sea capaz de llegar con su mensaje.

Egoávil purgó condena por ocho años de prisión por senderista, terminó siendo dirigente de la Central de Rondas Campesinas del Perú. Asimismo, Jorge Mamani es otro senderista que estuvo preso y luego fue fundador de la Coordinadora Macro Sur. Lo cual muestra el compromiso de estos personajes con la causa senderista y su versatilidad para adecuarse a trabajar bajo fachadas distintas. De manera semejante, Jorge Del Carpio Lazo, médico que participó en el ‘arequipazo’ y lideró las manifestaciones contra Tía María, también está vinculado a Sendero Luminoso.

El tiempo pasa y hay cosas muy importantes que se pueden olvidar, por lo cual, sería conveniente que el médico Del Carpio diga ante la opinión pública que estuvo detenido por sus vinculaciones terroristas. Sí, compartió la ideología del grupo de asesinos que se llevó con sus actos criminales a más de 70 mil peruanos y que causaron mucho retraso en el país con la destrucción de obras de infraestructura estratégicas.

La presencia de Jorge Del Carpio y su hermano David en Cocachacra, para buscar sabotear la realización del Proyecto Minero Tía María, siguiendo oscuros intereses personales, se agrava, además de los vínculos senderistas, con la calurosa bienvenida y cooperación de Julio Cornejo, alcalde de Cocachacra, cuyo hermano Jesús está implicado en el escándaloso caso de las “lentejas” de Pepe Julio Gutiérrez.

El grupete de opositores a la inversión que cuenta con la presencia de los Del Carpio, Cornejo, Miguel Meza Igme, Marilú Marroquín, Jesús Cornejo, Jaime de la Cruz y Héctor Herrera, también tiene en sus filas a otro personaje vinculado al MRTA y que también se refugia en Chile: Jaime Castillo Petruzzi.

Esta asociación de filo terroristas está vinculada al alcalde de Cocachacra y este debiera hacer un contundente deslinde, al menos que, concuerde con el pensamiento extremista que trajo muerte y destrucción al país y que ahora estaría buscando la portegación del valle de Tambo.

¿Acaso esta cruzada contra el proyecto minero no podría responder a intereses terroristas, que busquen generar una gran fuente de recursos para financiar futuras acciones subversivas? Si se desarrolla el proyecto Tía María, los ciudadanos tendrán la educación y los medios de información necesarios para descrubrir las artimañas de aquellos enemigos del pueblo; asimismo, podrán prosperar con trabajo digno y disfrutar de un merecido bienestar después de muchos años de postergación.

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