Terror en Cocachacra

Cerca de 50 jóvenes encapuchados, cuyas edades oscilan entre los 17 y 25 años, han desatado el terror en Cocachacra, pues cometen actos vandálicos por donde pasan. Según se rumorea, ellos son recompensados económicamente por delinquir, y se sospecha que la organización dirigida por Dilvia Gálvez es quien lo financia.

Mientras Gálvez se encarga de las cuentas, Mercedes Charca, habitante de la Curva, es quien dirigiría a estos “manifestantes”. Ellos están desligados de los dirigentes huelguistas Miguel Meza o Roger Chirapo, a quienes critican por evidente interés electoral. Por el contrario, los rebeldes manejan su propia agenda, cuyas tareas son la extorsión y el vandalismo.

El pasado 30 de setiembre, estos vándalos arrojaron una bomba lacrimógena dentro del Antiguo Mercado de Cocachacra, y el último 2 de octubre, atentaron contra la pollería “Lovers Chicken” ubicada en la avenida Progreso. El dueño de este local, señaló que esto sería un ajuste de cuentas, ya que él se ha negado a pagar el ilegal cupo.

Lo que más indigna a los pobladores de Cocachacra es la inacción de las autoridades. El alcalde Julio Cornejo, no hace nada al respecto, a pesar de liderar el Comité Distrital de Seguridad Ciudadana y tener a su disposición al Serenazgo, ni daría parte a la policía, por lo que el vandalismo sigue desarrollándose en las calles de Cocachacra a vista y paciencia del alcalde.

Atentar contra la propiedad privada y obligar a los ciudadanos a mantener una protesta que es contraproducente y en la que no creen, son delitos. Por ello, todo el peso de la ley debe caer sobre Mercedes Charca y Dilvia Gálvez, que serían la dirigente y la financista del terror.

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