¡Rechazamos la pobreza, el hambre y la violencia!

Ni el pueblo, ni el Gobierno, ni el Perú pueden aceptar el chantaje de quienes desean que se perennice la pobreza, el hambre y la violencia.

La consolidación de la agricultura y de la ganadería requiere de la regulación del agua y conseguir la regulación del agua requiere inversión, requiere dinero.  En el desierto, en las pampas ubicadas al norte del valle, a más de 350 metros de altitud y hasta los mil metros de altura tenemos hay yacimientos de mineral de cobre que pueden financiar, a través del pago de impuestos, la construcción de una represa, pero seamos conscientes de que ella nunca será posible si vivimos enfrentados. Es el momento del encuentro y de la construcción de una vida mejor para todos.

Todos sabemos que desde los años 60´s se promete la construcción de obras de infraestructura hídrica para el afianzamiento de la cuenca del valle de Tambo, pero no se cumple.  Los gobiernos indican que es por falta de dinero y que lo que tienen lo emplean en zonas que producen y aportan, como lo vemos en Ilo donde tienen pesca artesanal e industrial, plantas metalúrgicas, generación de energía y producción en el valle de El Algarrobal.

Nosotros nos preguntamos por qué no podemos tener todo ello si aquí también tenemos potencial, si aquí tenemos yacimientos de cobre que podemos aprovechar, si aquí tenemos enterrado nuestro canon y regalías mineras, porque hay quienes se oponen, pero no son capaces de proponer una salida positiva que satisfaga las expectativas de todos.  Lo cierto es que la confrontación no es el camino, el encuentro y el aporte de todos hará que el valle progrese. Que Tía María trabaje en el desierto y que en el valle de Tambo crezca la agricultura y la ganadería.

Más trabajo, menos ideología

Hay un dirigente de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) dice que rechaza la generación de miles de puestos de trabajo en el desierto de Pampa Cachuyo y Pampa Cachendo. Es un dirigente que nadie ha elegido y que, por sí y ante sí, dice representar los intereses de los trabajadores; pero, nos preguntamos qué intereses defiende un dirigente que dice ser de los trabajadores pero que a su vez se opone a que haya empleo.

Parece que este quiere ser el dirigente de los desempleados, de quienes no deben aspirar a una oportunidad de empleo; sin embargo, un verdadero dirigente de los trabajadores propugna la generación de empleo, porque sin empleo no hay trabajadores. ¿Qué quiere el dirigente José Luis Chapa? ¿Que haya más pobreza, hambre y miseria?

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