Queremos trabajar por un futuro mejor

Ha quedado claro y evidenciado quiénes trabajan por el Valle de Tambo y buscan soluciones a los problemas de desborde y crecidas de los ríos, así como quiénes son los que buscan la mejora de la atención de la salud y se preocupan por la mejora de la calidad de la educación de nuestros hijos.  Tú y el pueblo saben que quienes están realmente trabajando por el desarrollo local y de los pobladores, capacitándolos, apoyándolos verdaderamente no son los dirigentes de las juntas que nunca dan cuenta del dinero que recaudan.

La mina del desierto es la que se está preocupando mientras que los otros solo hablan y no se dedican a trabajar. Señores “dirigentes”, dejen la mentira, demagogia y politiquería y dedíquense a trabajar, concertar y buscar una verdadera alianza en favor del progreso de la agricultura y, si esa se basa en el trabajo conjunto de la minería y de la agricultura, por qué no.  Avancemos y no nos dejemos amedrentar por los violentistas.

¿De qué clase de dirigentes estamos hablando cuando ellos están comprometidos en los audios que delatan a quienes se beneficiaron de las lentejas y cuando las sentencias demuestran que un tal Meza es un dirigente agresivo y cobarde que maltrata a las mujeres del valle de Tambo, que ha tenido conductas obscenas en contra de unas menores?  ¿Esas son personas que valen la pena seguir? Ciertamente no.

Los pobladores queremos salir adelante, avanzar, generar puestos de trabajo para los jóvenes y adultos desempleados, capacitación para que nuestros vecinos tengan trabajo en el campo, en la ganadería, en la mina y en construcción civil.  Eso es ciertamente labrarles un futuro de desarrollo y de crecimiento cierto para ellos y sus familias. Basta de violencia, basta de mentiras. Trabajo es lo que necesitamos.

Agua para todos

Cada día va quedando más clara la necesidad de hallar una solución definitiva a la falta de agua, así como al encauzamiento del río Tambo. No se trata de postergar indefinidamente una solución que lleva más de 60 años sin ejecutarse.

Los antiguos, como los jóvenes, deben saber que el valle de Tambo espera desde hace más de 60 años una solución y esta no llega por una simple razón, no hay voluntad de los dirigentes de que se logre un acuerdo satisfactorio para generar riqueza en el desierto y poder financiar obras de infraestructura hídrica, sea que se trate de mejoramiento de los canales de riego, pozos o una represa, alguna solución tenemos que hallar y esa solución tiene que ser pronta y satisfactoria para todos.

Con agua regulada podremos sembrar más y asegurar el rendimiento de nuestras plantaciones, así como su productividad para atender la demanda de los mercados local e internacional.  Si hacemos pozos, el subsuelo capta los metales pesados y mejora la calidad del agua, aunque aumenta la salinidad; otros señalan que la represa incrementará el agua de filtración que llega a las partes bajas y otros creen que la mejora de los canales y una administración adecuada e incorporación de nuevas tecnologías será suficiente.

Lo cierto es que la solución, cualquiera que esta sea, demanda dinero, mucho dinero que debe obtenerse de nuestras propias potencialidades locales. Esa potencialidad se llama Tía María, ¿por qué dejar dicha riqueza enterrada en el desierto si con ello podemos construir lo que necesitamos? El canon y la regalía minera que dejará el desierto hará posible que dichas obras se lleven a cabo.  Hagamos que produzca tanto el valle como el desierto ubicado al norte del valle.  El progreso está cerca.  Veamos el futuro con optimismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email
Facebook
Facebook