¿Qué buscan los “anti” en el valle de Tambo?

De origen desconocido es el dinero invertido en las marchas del fin de semana pasado, en las cuales los activistas “anti” trajeron gente de otros lugares del país para aparentar una asistencia nutrida a sus actividades, en las cuales solo congregaron a 400 personas, de las cuales 100 traídos de otras partes, una cifra nada representativa, pues no llega a ser ni el 1% de la población total del valle.

La mayoría de la población espera que pronto llegue Tía María, para que haya empleo para la juventud, se reciba canon y regalías mineras que transformen la realidad del valle y abunde la prosperidad en el agro, la ganadería y cuanta actividad económica se realice. Se espera que no haya más autoridades “anti” que se llenen la boca con promesas y los bolsillos con el dinero del pueblo.

Al parecer, salió la verdadera motivación para la “gesta”, eran dos soles para Miguel Meza y uno para gestionar otro desfile. Es decir, el negocio de la protesta y extorsión, la reedición de las lentejas con otro nombre y actor, pero eso sí, los mismos rabanitos de siempre que ahora se han transformado en sandías, rojo por dentro y verde por fuera. Pero verde no por ambientalistas sino por los dólares que piensan levantarse en cada protesta. En otra parte del país han pedido hasta 500 millones para dejar trabajar.

Cosas extrañas

Muchas cosas extrañas están ocurriendo últimamente en el valle de Tambo, cuando parece que el Gobierno ya ha tomado la decisión de sacar adelante la mina del desierto, reaparecen los hermanos Del Carpio, uno sentenciado por pertenecer a un grupo subversivo de los años 80 y otro que dice ser ingeniero de minas, no en el Perú, pero sí en Chile.  Se mantuvieron en silencio desde hace cinco años, por lo menos; pero, ahora que el gobierno dirá sí a Tía María, se juntas todos.

Un tal Otto, que también dice ser ingeniero geólogo o de minas dice todo lo contrario a lo que se hace en la minería formal, pero los dos ingenieros, el chileno y el local, no dicen nada de la minería ilegal, no van a Madre de Dios donde la minería ilegal emplea elementos contaminantes que no usan en la obtención del cobre.  Allá tampoco aparecen congresistas para hacerles frente a los mineros ilegales. ¿Qué raro no?

En el 2001, los mismos personajes que dicen defender el ambiente impidieron que en Tambogrande en Piura se instale una minera, en ese caso de oro y ¿cuál fue el resultado?, que ingresaron los ilegales, echaron mercurio por todas partes, no pagan impuestos, esclavizan a sus trabajadores, emplean a menores, abusan y maltratan a las mujeres.  No pagan impuestos, ni canon ni regalías.  Pero eso sí, los dirigentes se volvieron millonarios.  Ahora los pobladores están arrepentidos, pero no saben cómo sacárselos de encima porque los ilegales andan armados. Quizás eso es lo que defienden estos dirigentes.  Sus lentejas y nada más que sus lentejas.

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