Pura palabrería, sin propuestas no hay progreso

Los activistas “anti” han logrado cansar al pueblo con su desidia y falta de iniciativa para aportar en pro del desarrollo, por eso, son rechazados, porque queremos trabajo y salir de la pobreza.

Este tipo de activista vive de y para la política, para nadie más que para sí mismo, pues no tienen partido, solo tienen una ideología mutante que se va desparramando de acuerdo con donde estén las lentejas, de las que viven y viven bien.

Son capaces de trabajar para una empresa minera en otro país y con ello apoyar esta actividad económica, que le da de comer, bien, por cierto, y rechazar la minería en el Perú, su patria. Pues no hay límites para quienes son solo servidores de intereses políticos y pecuniarios, capaces de traicionar ideales y naciones, solo se sirven a sí mismos. Pretenden estar con Dios y con el diablo, como si eso fuera posible.

El pueblo no tiene límites ideológicos, sino morales, pues quiere crecer y, si el crecimiento está enterrado en el desierto, entonces a sacarlo de ahí y a salir de la pobreza, trabajando, eso sí, con honestidad y cuidando el medioambiente, pero con esperanza y prosperidad. Esto es lo que no ven los activistas “anti”.

Como el “anti” por definición busca su propio beneficio, es fácil que suceda lo que ahora parece que está pasando: hay tres dirigencias, cuando hace unos meses todos decían compartir los mismos “ideales” antes de las elecciones, en las que fueron derrotados.

Detengámoslos de una buena vez, no temamos a darles la espalda en sus marchitas y con sus banderitas que nos plantan en nuestros techos mientras estamos distraídos. No hagamos eco de sus “protestas”, que ellos no defienden nuestros intereses y no son personas en las que se pueda confiar. Ya ven, ahora se alían con causas filo-terroristas con tal de conseguir sus objetivos boicoteadores de la inversión privada.

Es una pena que algunos malos isleños pretendan trabar el desarrollo, que abusen del dolor de los familiares de las víctimas, que llamen “gesta heroica” al treparse a los techos de las casas e, impunemente, colocar banderines que no representan a la Patria.  Esa gente no sabe siquiera reconocer el Escudo Nacional y ver que en él se grafican tanto a la Agricultura, como a la Minería y Ganadería, con la finalidad de que todas las actividades trabajen en armonía en favor del desarrollo de todo el pueblo peruano.

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