¿Progreso sin cobre?

¿Podríamos imaginarnos una ciudad que funcione en el siglo XXI sin que la minería se desarrolle como actividad económica? ¿Qué pasaría en nuestras calles y casas si no tenemos luz eléctrica porque ya no se extrae más cobre? Eso es algo en lo que no piensan los activistas “anti” como Miguel Meza Igme, quien, además, tiene un prontuario como maltratador de mujeres y por ejecutar actos obscenos en contra de una menor; para lo cual, el reino de la oscuridad le sería propicio.

Por ello, es hasta peligroso plantear una vida sin minería y el rechazo de la actividad minera en el desierto es un despropósito porque posterga irremediablemente el progreso de nuestros hijos en el valle, obligándolos a emigrar a otros lugares en busca de oportunidades.

Además, es muy contradictorio cuando una autoridad, como el gobernador regional Elmer Cáceres LLica, plantea su oposición frente a la actividad minera, pero, al mismo tiempo sigue recibiendo el canon y las regalías mineras para sostener parte importante de su presupuesto regional. ¿Por qué no rechaza estos ingresos provenientes de la minería? Así sería coherente con su posición “anti”.

Dicha posición “anti” minería es fundamentalmente ideológica, sin fundamentos reales, disfrazada bajo causas ambientalistas, sino pensemos cómo ha subsistido esta actividad junto al agro y la ganadería, durante siglos, al punto que esta unidad es reflejada en el Escudo Nacional.

El Perú es un país minero, como agrario y ganadero; además, de las otras diversas actividades que se llevan a acabo en nuestra Nación. Los “anti” están enquistados en una posición que priva a los peruanos de importantes oportunidades de progreso, estos activistas no hacen propuestas, solo hacen marchas y denuncias, se quejan, pero no plantean soluciones, por ello, les es imposible pensar en progreso y desarrollo.

Aquel tipo de acciones de los “anti” siempre terminan en promover la violencia porque exacerban las tensiones sociales, diferencias, amarguras, etc., porque la visión que tienen estos individuos pasa por un filtro oscuro de negativismo, sin matices, sin posibilidad de diálogo, cerrado en las cuatro paredes de una ideología caduca y destructiva.

Cerremos filas contra los que aún permanecen actuando como borregos de los “anti” y de los activistas que pretenden impulsar, contra corriente, la nave de la sociedad, sin importarles que esta se estrelle contra el subdesarrollo, la pobreza y el hambre.

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