No demos oídos al chantaje del ingeniero Del Carpio

El ingeniero David Del Carpio es egresado de una universidad chilena y con ello parece atribuirse una sabiduría particular en cuanto a la industria minera del cobre. Sin embargo, los argumentos que usaron tanto él como su hermano Jorge en las conferencias organizadas por Miguel Meza Igme, para desprestigiar el proyecto minero Tía María, habrían sido insuficientes para convencer al pueblo de la supuesta inconveniencia del proyecto al cual han atribuido un falso peligro ambiental.

Sin necesidad de entrar a los detalles científicos que evidenciarían el error de los hermanos Del Carpio, notemos que en el país del sur la minería cuenta con un status diferente; porque, a pesar de legítimas preocupaciones sobre el efecto de la explotación minera en el medioambiente que puedan tener los pobladores de las zonas de influencia, en dicho país estas inquietudes se manejan de manera técnica, dialogando con apertura, donde tanto los ciudadanos como las autoridades y los propios empresarios buscan lo mismo: el bien común, es decir, aprovechar los recursos para el desarrollo.

¿Qué sucede entonces en Chile? Que la minería ha generado muchos recursos que han contribuido a que este país tenga una economía sólida e importante en la región y el mundo. En este contexto el vecino del sur posee diversas industrias especializadas que surgen del contexto minero y que tienen estándares de calidad muy elevados. Además, el nivel de formalización y acceso de los trabajadores mineros a los beneficios del sistema financiero son altos. Incluso, las fuerzas armadas chilenas cuentan con un presupuesto elevado y constante gracias al Canon Minero del Cobre, que permite un posicionamiento estratégico en la región que resulta hasta desequilibrante frente a otras fuerzas armadas, asegurando así sus inversiones.

Con estas claras diferencias entre la concepción chilena de la minería y la peruana, ¿qué es lo que buscan los hermanos Del Carpio al oponerse a la realización de un proyecto minero en el su peruano? Tía María posicionaría al Perú mejor en el mercado internacional del cobre, acercándolo al nivel de Chile, no solo por la cantidad del mineral que se produciría sino también por su elevada calidad que le da un valor agregado en el mercado. Asimismo, la realización de un proyecto de esta envergadura permitiría que se dinamice significativamente la economía del valle de Tambo, la cual recibiría un gran impulso para transformar su realidad e incluso motivaría el surgimiento de más proyectos de inversión en el sur peruano y ello cambiaría el contexto geopolítico de la región.

Aunque no quede claro qué buscan estos hermanos peruanos económica e ideológicamente “nacionalizados” chilenos; sí queda claro que la demora del proyecto Tía María o su no realización favorece geopolíticamente al vecino del Sur.

Las conferencias dadas por Del Carpio son un manotazo de ahogado, luego de perder electoralmente el 2018; sin embargo, no dejan de ser peligrosos para la gobernabilidad y tranquilidad del pueblo, porque el grupo de poder al que sirven los hermanos Del Carpio, Miguel Meza Igme, Marilú Marroquín y quienes permanecen tras las cortinas, no tiene ningún reparo en generar violencia y resentimientos, utilizar la memoria de quienes murieron en las protestas antimineras (sin mencionar que ellos fueron manipulados para ser carne de cañón en protestas que no debieron ser violentas).

Ante estos intentos desesperados intentos de sabotear la inversión respondamos con “oídos sordos”, con un contundente SÍ a a la inversión, SÍ al cambio y al desarrollo.

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