Necesitamos un motor importante que dinamice la economía local

1. A la minería siempre se le achaca el problema del agua, pero la Autoridad Nacional del Agua (ANA) informa en su página web que el Perú es el octavo país con mayor disponibilidad de agua del mundo. El 97% discurre hacia el río Amazonas, el 2,5% hacia el Océano pacífico y el 0,5% hacia el lago Titicaca. Entonces, la pregunta que surge es, ¿realmente nos falta agua? No, no falta agua, lo que pasa es que no contamos con una infraestructura hídrica adecuada para hacer que todo el país disponga de agua cuando los cultivos o las industrias la necesitan. Hay soluciones de ingeniería, sí las hay, pero se requiere de dinero, mucho dinero para construir represas, trasvases de agua de una cuenca a otra, etc. Es en este sentido que la actividad minera resulta muy importante como generadora de recursos económicos. Si Tía maría se hubiese desarrollado hace 10 años, el distrito de Cocachacra hubiese recibido aproximadamente 240 millones de soles, suficiente dinero para construir una represa y mejorar los sistemas de distribución de agua, por lo tanto, llevar a cabo emprendimientos para mejorar y garantizar nuestra producción agrícola. Por eso es que la alianza entre la agricultura, ganadería, construcción y minería sí es una alternativa para generar empleo productivo y acabar con la pobreza.

2. El mantener dirigentes que se oponen al desarrollo de la minería en el desierto de Cocachacra representa persistir en el empobrecimiento del valle, así como en la expulsión de los jóvenes de la provincia porque no encuentran empleo bien remunerado y con perspectivas de futuro. Un empleo bien remunerado permite realizar emprendimientos, invertir en la chacra de los padres o de algún otro familiar, adquirir mejores semillas, quizás hasta comprar algún tractor u otro. Si no se genera un motor importante que dinamice la economía local, seguiremos estancados y esa no es una salida. Cuánto quisiéramos conocer una propuesta cierta y concreta a favor del desarrollo de la agricultura y la ganadería local. Solo escuchamos que el Gobierno haga esto y aquello, pero nunca nos preguntamos con qué dinero va a hacer obra el gobierno si por la informalidad de la economía local, en la mayoría de los casos, no se pagan impuestos. Acá se requiere trabajo formal, se requiere que la minera haga producir el desierto, que el Gobierno transfiera el Canon y la Regalía Minera para que los gobiernos locales y regional hagan obras de envergadura. Lo demás son palabras al viento y de eso ya hemos tenido más de 10 años en una larga espera.

3. El Perú es el segundo productor de cobre del mundo, Chile ocupa el primer lugar. Su economía produce casi tres veces más cobre que nosotros. Además, es uno de los primeros exportadores de frutas, árboles madereros, vinos, quesos, salmón, etc. ¿Cuál es el secreto del éxito chileno? El trabajar conjuntamente con la minería, apoyar el desarrollo de proyectos mineros, especialmente los de cobre, como es el caso del proyecto Tía María en el Perú. Nosotros, en el desierto de Cocachacra tenemos una riqueza enterrada que aún no aprovechamos, que podría financiar la infraestructura que requieren el agro y la ganadería para fortalecer la producción agrícola, así como el desarrollo de pastos para que el ganado produzca más carne o leche. Si hacemos eso, el Valle de Tambo tendrá hasta tres motores de desarrollo: minería, agricultura y ganadería, luego vendrán el turismo y toros. Entonces, no nos dejemos engañar. Soluciones ya, y la solución, en este caso, pasa por concretar Tía María. Ministro de Energía y Minas, no más dilaciones.

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