Mucho ayuda quien poco estorba

El número de contagiados con COVID-19 en la provincia de Islay sigue creciendo alarmantemente, y mientras algunos alcaldes no hacen nada más que atacar al Gobierno Central o hacerse los desentendidos con los trabajadores de limpieza pública a quienes se les deben sus sueldos, otros excandidatos que se creen representantes del sentir del Valle de Tambo critican las campañas médicas que se realizan en la zona porque cuentan que quizás las paga Tía María.

Pensemos un momentito y abramos bien los ojos. Los pobladores del Valle de Tambo están angustiados porque la cifra de contagiados y muertos por coronavirus, no es un simple número. Ese porcentaje tiene nombre y apellido, tiene el rosto de un vecino, un amigo, un familiar. Por eso, no nos cansamos de pedir servicios de salud de calidad, medicamentos, pruebas de despistaje, y lo último que importa es quien lo financie.

Si Tía María costea las campañas de salud, pues en buena hora, ya que quien se beneficia es el Valle de Tambo. Ese pueblo que Miguel Meza defiende voz en cuello, pero por el que no ha gestionado ninguna ayuda. Esa Junta de Usuarios de Tambo – Alto Tambo a la que Jesús Cornejo cobra, pero ni ejecuta obras a favor del agro, ni rinde cuentas. Esa Cocachacra, en cuya Municipalidad Distrital, encabezada por Julio Cornejo, no se ha implementado el protocolo de bioseguridad, exponiendo a los trabajadores a contraer el COVID-19.

Los partidarios del antidesarrollo solo critican lo que la empresa minera hace a favor de la población durante la emergencia sanitaria. Se opusieron a los kits de bioseguridad que se repartieron, se opusieron a que Southern Perú participe en las jornadas de desinfección, y no nos sorprendería que se opongan a la donación de oxígeno líquido que se produce en la planta de Ilo y que llega cada semana a los hospitales de Arequipa.

Señores Meza, Cornejo y Cornejo, Marroquín y demás dizque voceros del Valle de Tambo, la vida del pueblo está en juego y con sus opiniones, críticas, ideologías e intereses personales, no vamos a solucionar nada, por el contrario, la sensación de angustia y desamparo va a incrementarse, junto con los infectados y muertos a causa de COVID-19.

Si los antidesarrollo quieren hacer por primera vez algo útil por el Valle que dicen defender, pues quédense callados y dejen que la empresa privada, con sus recursos y puestos de trabajo apoye al Valle de Tambo. Recuerden que mucho ayuda quien poco estorba.

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