¿Mientras más pobres, mejor?

La pandemia que actualmente enfrenta todo el mundo nos ha mostrado todas las carencias del sector salud, un sistema endeble, que no cuenta ni con la infraestructura, ni con el personal necesario para enfrentar una crisis sanitaria de la magnitud del coronavirus. En Islay contamos con dos hospitales que se quedaron en proyectos, por la necedad de unos cuantos que dicen representar al Valle de Tambo, pero solo se oponen al desarrollo de la provincia.

Los hospitales de Cocachacra y Alto Inclán no se culminaron porque el proyecto minero Tía María financió los estudios de impacto ambiental. Bastó eso para que algunos agitadores del micrófono se opusieran a la construcción de los hospitales que tanta falta nos hacen. Para los malos dirigentes y los excandidatos, las acciones de Tía María son el cuco, el diablo, el enemigo. Ellos sueñan con quedar como héroes, y no quieren que la inversión privada les quite el protagonismo.

Son promotores de la pobreza que se oponen a la construcción de pozos, a las represas, a la mejora de canales de riego, es decir, se oponen al progreso del sector agricultura, pero nadie les gana para dar sus discursos sociales, llenos de buenas intenciones y medias verdades. Estos excandidatos, reyes del bla bla bla, no son capaces de gestionar recursos para el Valle de Tambo, si no se beneficia su bolsillo, y tampoco sus amistades, no les importa.

La minería generará ese trabajo que tanto necesitamos en el Valle y los recursos para mejorar la producción agrícola, la educación de nuestros niños, los ingresos para los emprendedores de la provincia y sobre todo, los servicios de salud. Oponerse al desarrollo y a la inversión privada es fomentar la pobreza y multiplicarla. ¿Con qué derecho, estos antidesarollo, nos quitan la oportunidad de salir adelante?, ¿nos quieren mal informados para seguir contándonos cuentos donde ellos son los héroes?, ¿tan ingenuos nos creen?

Vamos a repetir las veces que sea necesario que no queremos historias, queremos trabajo, recursos, mejores servicios, y hace tiempo ya entendimos que oponernos a la minería no nos llevará a ninguna parte. Es momento de decir ¡trabajo si, mentiras NO!

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