La planta desalinizadora según Marroquín

Antes de hablar, debemos informarnos. Más todavía si lo que digamos va a influir en una decisión que no solo nos impactará a nosotros, sino también a nuestras familias, nuestros vecinos y nuestros paisanos. Parece que Marilú Marroquín no tomó en cuenta esto, por lo que despotricó a sus anchas contra el proyecto minero Tía María y la planta desalinizadora frente a los congresistas de la república.

Señora Marroquín, digamos que usted quiere ir a una fiesta. Primero deben invitarla y después comprarse el vestido y los zapatos, ¿cierto? Porque si se compra todo y después no la invitan se quedaría vestida, alborotada y con varios soles menos en el monedero. Bueno, lo mismo sucede con la planta desalinizadora. Primero se debe contar con la autorización de construcción del proyecto minero y después se construiría la planta desalinizadora. Señora Marroquín, infórmese un poco más, lea los requisitos que se necesitan cumplir para utilizar el agua del mar, y después hable todo lo que quiera, pero con pruebas en mano.

Le recordamos, Marilú Marroquín, que el valle de Tambo no la ve como una persona confiable, ya que pertenece al club de quienes siguen sin resolver el tema del agua para el valle, utilizando ese problema no resuelto como banderilla política para sus campañas electorales. Marilú, si usted no quiere trabajar, nosotros, los pobladores del valle de Tambo, si queremos, porque esa es la única manera de salir adelante. Así que vaya con su discursito a otro lado.

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