La ideología de la “igualdad” y el subdesarrollo eterno

Nunca dejará de sorprender la actitud dictatorial y autosuficiente de algunos dirigentes que, en su discurso, reclaman ser minoría y exigen tolerancia de la sociedad. Estos dirigentes suelen enviar a otros a la primera línea de sus huestes violentas y violentistas, contra enemigos imaginarios que son recreados en base a los fantasmas de una ideología socialista caduca y fracasada —basta dar una mirada a la desolada hermana Venezuela— que, sin embargo, ha hecho ricos a caudillos y sus entornos más íntimos —ver caso de la hija de Hugo Chávez, María Gabriela Chávez, una de las mujeres más ricas de Venezuela—.

Este grupo de personajes dicen buscar igualdad, pero lo que otorgan al pueblo engañado y conquistado a través de la exageración y manipulación de la información, es una paridad en la pobreza; es decir, un pueblo en el que la mayoría es pobre y donde es imposible progresar y tener un poco o mucho más que el vecino, claro que, en la práctica, siempre el caudillo tiene más que sus seguidores, mucho más.

El logro más grande de aquellos que idolatran la pobreza, rechazando para el pueblo la inversión, el trabajo y el progreso, es el logro de una especie de subdesarrollo eterno, que se retroalimenta mediante el círculo vicioso con el que funciona esta ideología que instaura la ignorancia a través de la mentira y que desde ella perpetúa un estado de conformismo en una realidad estancada que, con el paso del tiempo, se hace muy rápido insuficiente para cubrir las necesidades reales de los ciudadanos. Por ello, millones de venezolanos sufren hambre y no tienen acceso a la salud y millones de cubanos viven miserablemente, sin libertad y sin expectativas auténticas, dominados por la ideología.

Este tipo de “dirigentes” es por antonomasia intolerante, detesta a quienes se oponen a ellos y los tildan de enemigos del pueblo, de capitalistas, “vendidos a la mina”, etc. Lo pervierten todo y, por ejemplo, un camión que solidariamente reparte agua a cuenta de una empresa privada es visto como una “manipulación de conciencia”.

Nos tratan como borregos ignorantes, no permiten que pensemos en nosotros mismos y nuestras familias, ni en el futuro del valle de Tambo ni del Perú. Les molesta que haya quienes creen en el esfuerzo personal, en el emprendimiento y en aprovechar las oportunidades que se presentan.

Son dobles, sino vean lo ocurrido con el dirigente antiminero Jesús Cornejo, su hijo sí cree que se deben explotar los yacimientos mineros con que cuenta el Perú, de lo contrario no hubiese estudiado una carrera profesional de ingeniería vinculada a la actividad minera.

Si su interés no es hacer patria ni colaborar a que otros progresen, entonces, estimados antimineros, ¿por qué no se van del país?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email
Facebook
Facebook