La hora de la verdad

Pasado el revuelo que trae siempre un proceso electoral, viene la expectativa. Todos volvemos la mirada sobre los parlamentarios electos, esos que en campaña se volvieron los mejores amigos del pueblo, la persona intachable, ese político que hace mucho tiempo esperábamos, pero después de alcanzar el cargo que tanto quería se olvida de todo lo prometido. Esos proyectos que se escuchaban tan bonitos nunca llegan a concretarse.

Los nuevos congresistas tienen la tarea de promulgar leyes para el mejor funcionamiento de la nación y supervisar que el Poder Ejecutivo haga buen uso de los recursos públicos. Si bien esas son sus principales funciones, los parlamentarios también deben buscar la solución a los conflictos y promover el diálogo. Nuestro país necesita obras, esas obras requieren dinero, y el dinero viene de la inversión. Para promover la inversión tenemos que dejar de lado el laberinto. Tranquilidad para la inversión. Así de simple.

Para construir las represas, los caminos, las escuelas, los centros de salud, reforzar la seguridad ciudadana y todo eso que necesitamos es imprescindible la inversión, la misma inversión que genera puestos de trabajo y permite el pago de impuestos, esos impuestos que permiten las obras públicas. Esa relación obras – impuestos, hace que creamos el argumento facilista que nos venden muchos políticos “aumentaremos los impuestos”. Suena fácil, pero hay muchas verdades que nadie nos cuenta detrás de esa táctica.

El aumento de impuestos ahuyenta a los inversionistas, quienes se llevan su dinero, con sus oportunidades de empleo, planes de desarrollo y tributos a otro país. Todo eso que queremos, y necesitamos, se va cuando un político mal preparado anuncia que “aumentará los impuestos”. El empleo y la capacitación que viene con la inversión es la fórmula que permitió que Japón se convirtiera hoy en día, después de la Segunda Guerra Mundial, en la potencia que conocemos.

Esa es la fórmula, flamantes congresistas. Para agradecer nuestros votos, no queremos palabritas, mucho menos promesas, queremos obras, queremos que cumplan sus compromisos, queremos que le abran las puertas de par en par a la inversión privada. Señores congresistas electos, es momento de trabajar, de demostrar como será la gestión si su partido llega a la presidencia en el 2021, que nos convenzan o nos hagan decir contigo ni a la esquina. Congresistas electos es la hora de ponerse a trabajar, es la hora de superar nuestras expectativas, es la hora de la verdad.

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