Juntas o mafias

Las Juntas de Usuarios deben administrar e invertir los recursos con los que cuentan, y que provienen del bolsillo de sus asociados para garantizar agua para sus cultivos, mejorar sus canales de riego y, por qué no, prevenir las emergencias climáticas como las que estamos pasando. En el Valle de Tambo, la función de la Junta es solo teoría, porque en la práctica los regantes están indignados.

Primero que nada, los mismos dirigentes siguen en el cargo desde hace años y sin hacer ni un solo mérito para permanecer a la cabeza de la Junta de Usuarios. Se dedican a cubrirse las espaldas con “comisarios” que no son más que matones que extorsionan a los agricultores del Valle de Tambo, amenazándolos con cortar el acceso al recurso hídrico y destruir sus tomas de agua.

Además, los dirigentes evaporan el dinero de los usuarios. No hay una sola mejora, un solo mantenimiento, un solo avance, pero tampoco hay un solo centavo. Eso no es típico de una Junta de Usuarios. Eso es los que hace una mafia que se enriquece de malos manejos, de plata ajena y de un recurso de todos los peruanos. ¿Por qué no mirar hacia las Juntas?, ¿por qué no investigar?, ¿por qué no exigir una rendición de cuentas?

Esos excandidatos que ahora dicen representar al pueblo del Valle de Tambo y no hace nada más que rechazar la minería por cuanto medio pueden, deberían invertir sus energías, malas mañas y anticuerpos en el interior de las Juntas de Regantes. Se llevarían más de una sorpresa y por fin harían algo a favor de la población. A menos que les guste la platita fácil y se conviertan en los nuevos “comisarios”.

En estos tiempos de emergencia, necesitamos sentirnos protegidos, resguardados, apoyados. Necesitamos ayuda y un plan de contingencia. Pero los antidesarrollo no proponen nada, ni en estado de emergencia, ni en tiempos de calma. No hay ni media propuesta de desarrollo y de pura palabrería ya estamos cansados.

Queremos ver basurales convertidos en parques, colegios con aulas hechas de material noble y patios seguros, locales que sean útiles para toda la comunidad. Queremos trabajo y mejores oportunidades paras nuestros jóvenes. Queremos agua regulada. Ya nos cansamos de repetir una y otra vez nuestras exigencias como si fueran una letanía y obtener como respuesta un “no se escucha, padre”. Queremos obras y soluciones, no mentiras, información a medias y mucho menos mafias.

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