Haciendo realidad el sueño de un valle próspero y un futuro mejor para nuestros hijos

1. Como en todo, hay posiciones diferentes, hay gente que está a favor de algo y otros que están en contra, lo cual es legítimo. No obstante, hay que tomar una decisión y ésta debe ser lo más fundamentada posible. En el valle de Tambo no tenemos los recursos suficientes para construir pozos o una represa, o mejorar los canales de distribución de agua para que no se pierda por infiltración. Estos problemas, aunados a la estacionalidad de las lluvias, dificulta el mejor aprovechamiento de la tierra porque no contamos con el insumo principal, que es el agua regulada para cuando el cultivo lo requiera. Si en el valle de Tambo no optamos por nuevos cultivos, eventualmente más rentables, es porque se necesita de una importante inversión en el campo. ¿Cómo logramos esa inversión en el corto, mediano y largo plazo? Aprovechando los recursos minerales que existen en el desierto y cuyos impuestos pueden ser empleados para financiar el desarrollo local, especialmente del agro, de esta manera, tendremos dos motores de crecimiento, el agro y la minería y así la reducción de la pobreza será realmente significativa. Decir que el Estado lo debe hacer todo, sin recibir impuestos de nuestra parte, es demagogia, es irresponsabilidad y también desconocimiento. Lamentable que esto suceda en el valle de Tambo.

2. En el valle de Tambo tenemos que enfrentar varios problemas, algunos de ellos son la desnutrición infantil, el cuidado de la salud, la mejora de la calidad educativa y el desempleo juvenil. Si partimos por la mejora de la calidad de la nutrición de los niños tenemos que enfrentar dos problemas: hábitos alimenticios y mejora de la productividad en el valle de Tambo, principal fuente alimenticia de los pobladores. Si mejora la nutrición, la salud de toda la población, desde la infancia hasta los adultos mayores mejorará, por consiguiente la potencialidad de las personas en su etapa adulta será mayor. Pero, ¿qué sucede cuando no hay empleo en suficiente en alguna localidad del Perú?, los jóvenes migran, se van a las ciudades o buscan oportunidades de empleo diferentes a las habituales. La potencialidad de la juventud se desarrolla en otras áreas y no tenemos el respaldo de esa juventud para impulsar el desarrollo local. Algo totalmente diferente ocurre en las zonas donde hay actividades económicas denominadas motores del desarrollo, en esas zonas se genera empleo productivo y formalidad laboral, se incrementan los ingresos de las familias y mejora tanto la alimentación, la salud, el rendimiento escolar y la proyección de la zona donde hemos nacido. Quienes somos nacidos en el valle de Tambo queremos eso, desarrollo y poner en acción a dos grandes motores, agricultura y minería. La mina del desierto ya empezó a apoyarnos en la mejora de la calidad de la educación de nuestros hijos, en la contratación de mayores médicos y personal de salud, en el financiamiento de los expedientes técnicos para los hospitales de Cocachacra y Alto Inclán en Mollendo, entre muchas otras cosas más ¿Eso es malo? ¿Capacitar a los profesores y a través de ellos a los niños y apoyar con la mejora del servicio de salud, está mal? Por favor, la antiminería sólo nos ha traído pobreza y dolor al valle de Tambo.

3. Estimados amigos, en todo el Perú es la minería la que siempre ha generado los grandes excedentes económicos como para financiar la infraestructura que necesitamos. En el valle se necesita un moderno sistema de riego que garantice la disponibilidad de agua y, si en vez de confrontarnos hubiésemos aprovechado los recursos de la minería, en la actualidad ya habría dinero suficiente para construir los pozos, la represa, los canales, los hospitales, las escuelas, las pistas, mejorar la zona turística del Valle. Podemos lograrlo, sí, entonces, ¿por qué dejarnos amedrentar por quienes no tienen una propuesta de desarrollo integral?, ¿por qué dejar que nos arrastren hacia la pobreza si tenemos en el desierto la oportunidad de generar riqueza? Reflexionemos, miremos hacia el futuro y avancemos en paz, con concordia entre todos los vecinos del valle de Tambo.

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