El valle necesita trabajo y rechaza la violencia y las confrontaciones

Afortunadamente, el pueblo del valle de Tambo tiene una actitud positiva a favor del desarrollo basado en una alianza entre la agricultura y la minería, sin exclusión alguna.  El valle de Tambo progresará, ¡Sí!, lo hará trabajando conjuntamente y no en contra de nadie. ¡Viva el desarrollo! ¡Viva el Valle de Tambo! ¡Viva la minería en el desierto! ¡Trabajemos Juntos!

El hecho de que algunos dirigentes lleguen a reunir poco más de un ciento de personas en una de sus denominadas fechas claves, con la finalidad de elegir a una directiva, demuestra su orfandad y el rechazo de los pobladores a las actividades que llevan a cabo, solo buscando su interés personal y pecuniario —lentejas— o el mero interés político antes que buscar oportunidades para desarrollar el valle de Tambo y para generar bienestar a los agricultores, ganaderos, pescadores, comerciantes y el conjunto de vecinos del valle.

Sabemos que el valle es principalmente productor de arroz, pero también hay otros emprendimientos, como la producción de ajo. Recientemente, la ministra de Agricultura y Riego, Fabiola Muñoz, dijo:

Tenemos una buena producción de ajo que está empezando a salir en Arequipa y se está comenzando a colocar en el mercado exterior donde hay muchas oportunidades para ese producto, siendo China un mercado interesante”.

Esta información es muy relevante para los agricultores, así como que los principales mercados son Ecuador y México.  Ahora, preguntémonos, ¿qué pasa con China? ¿Solo le interesa los ajos y las agroexportaciones? ¡No!, les interesa un conjunto de productos peruanos, entre ellos, los metales.

El primer socio comercial del Perú es China y China compra metales como cobre y hierro y también productos agrícolas.  Esa es la garantía de los mercados de libre comercio, ofrecen oportunidades para todos, sin dogmatismos ni cerrazones, aprovechando todas nuestras potencialidades: agro, minería, ganadería, pesca, turismo y otros.

Este fin de semana hemos dado una lección de civismo y responsabilidad en la que transmitimos al Gobierno Central un mensaje de optimismo y esperanza que cala en la mente de los pobladores y recoge las reflexiones de Semana Santa, nos lleva a la unidad y no al conflicto, a trabajar juntos y propiciar que hayan mayores fuentes de trabajo para los jóvenes y adultos, un mensaje que apoya la calidad de la educación y la salud, porque niños y jóvenes bien alimentados y saludables son una generación con mejor futuro.

Cuando vemos a Moquegua y Tacna y el avance que registran gracias a las diversas actividades que en ellas se llevan a cabo nos preguntamos si ellos trabajan con la minería y les va bien, ¿por qué nosotros no hacemos lo mismo? Sobre todo, porque tenemos yacimientos que proyectan un futuro mejor para el valle de Tambo, la provincia de Islay, la región Arequipa y el Perú.  Bienvenido el trabajo, bienvenidas las oportunidades, bienvenido el desarrollo conjunto.

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