El origen de la crisis

Las necesidades de los pobladores del Valle de Tambo desde hace 70 años son las mismas: una represa, canales de regadío, mejor infraestructura e insumos para los campos y capacitación para los agricultores. Autoridades y dirigentes han ido y venido, y nunca han hecho nada. El desarrollo del Valle de Tambo es un tema eternamente postergado.

José Luis Ramos Salinas, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), bosqueja una explicación a la crisis que vive el Valle de Tambo, concluyendo que todo parte de una falta de liderazgo. Quienes se dicen dirigentes, representantes o voceros de los pobladores son excandidatos o aspirantes electorales que se hacen pasar por grandes políticos, cuando no lo son.

Quienes encabezan las protestas, lejos de educar e informar a la población, generan el enfrentamiento, polarizando a los habitantes del Valle de Tambo. Esta confrontación limita las posibilidades de desarrollo y agrava la crisis social. Los excandidatos dicen “No a Tía María”, “Mina No”, pero no tienen ningún fundamento. “Creo que detrás de esto, hay interés de ganar protagonismo y postular a un cargo político” manifestó Ramos Salinas, y no le falta razón.

La falta de verdaderos políticos y el enfrentamiento que nos aleja de diálogos, negociaciones transparentes e inversión privada para dinamizar la economía en el Valle de Tambo nos deja donde empezamos, en el abandono, la frustración y la pobreza, y con un montón de excandidatos que se dicen líderes, y que justo cuando más de les necesita, como ahora, no hacen más que anunciar movilizaciones sin acogida.

No hay gestiones para mejorar los servicios de salud, no hay campañas médicas, no hay equipos de bioseguridad, no hay medicinas, porque no hay verdaderos líderes, solo un grupo de interesados que dicen no a todo, sin velar por el bienestar de la población, la misma que les para la olla y que es dividida por dimes y diretes inventados.

Necesitamos discusión, pero para determinar cómo llegamos al desarrollo, no para seguir dividiéndonos. Queremos trabajo, queremos bienestar, queremos servicios de calidad, queremos inversión privada. Esa es la voz y el sentir del pueblo del valle de Tambo y no lo que dicen ciertas personas que se creen representantes, pero no son más que el origen de la crisis.

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