El fundamentalismo no tiene razones, sino consignas

Para quienes han caído en el fundamentalismo, como los terroristas de Sendero Luminoso o el MRTA, el fin justifica los medios. Así, para ellos, es válido asesinar personas inocentes con tal de sembrar el terror en la población en general o detonar explosivos en lugares públicos, sin importartar que se pierdan vidas humanas, para castigar al Estado que no escucha las demandas terroristas.

Este tipo de prácticas se hacen en un contexto en el cual se han perdido los parámetros morales y los valores de la vida en común, es semejante a formar parte de una secta ocultista que encuentra justificación para sus actos de horror en el comportamiento regular de las personas; por lo tanto, participa de una manera de concebir la realidad enferma, desviada por intereses de diversa índole.

Uno de los hermanos Del Carpio, cuya presencia en el valle de Tambo se ha hecho notar últimamente, ha estado preso por su presunta participación en acciones subversivas. Si bien, como cualquier ser humano, puede esar arrepentido de sus actos, el discurso que ha presentado a quienes asistieron al evento organizado por el activista Miguel Meza Igme, ha estado lleno de palabras que incitan a la violencia, al desacato a la autoridad, en nombre de una causa falsa, construida a base de medias verdades.

Entonces, aquel presunto activista senderista mantiene el espíritu destructor y anarquista por el cual fue llevado a prisión por la autoridad civil, sigue participando del sectarismo fundamentalista que justifica cualquier medio con tal de alcanzar la meta que, en este caso, es el sabotaje de un millonario proyecto de inversión que, es necesario decirlo, beneficiará a miles de tambeños y cambiará definitivamente el futuro de sus hijos.

Este tipo de personajes, como Del Carpio, no dialoga ni conoce argumentos técnicos que sean capaces de enfrentar sus ideas preconcebidas en el laboratorio de su ideología de terror. Por ello, lo mejor es no prestarles atención, ni escucharlos, porque la habilidad que tienen en el uso de la palabra solo sirve para manipular las mentes y los corazones para persiguer una causa inútil y destructiva.

Este tipo de sistemas de ideas, que alimenta a los Del Carpio, no permite detractores, no tolera opiniones diferentes y, por ello, obliga a los ciudadanos a sumarse a una causa irracional, con el solo fundamento de una experiencia inexistente. Es decir, los discípulos de este saber oscuro y sectario crean un fracaso en base a un evento que nunca pasó; hablan de la destrucción de un proyecto que aún no ha entrado en funcionamiento como si esta fuera un hecho del pasado. Por eso logran atemorizar al pueblo.

Sin embargo, no tengamos miedo de estos charlatanes pue sus ideas y creencias ya tuvieron más de una oportunidad de generar cambios para bien y no lo lograron. Lo intentaron una y otra vez, pero no lograron realizar la “exitosa revolución del proletariado” ni siquiera -la actual- conquista del medioambiente. No consiguen lo que prometen porque, en realidad, no lo quieren hacer y solo buscan estar en la posición de poder que les permita generar cambios, mas no hacen nada porque no saben ni quieren hacer algo de bien. Sino, miremos a Maduro en Venezuela.

Miremos los ejemplos de éxito de aquellas regiones de nuestro país donde la moderna minería ha logrado transformar las vidas de los ciudadanos, elevando los niveles de educación a estándares internacionales, dotando de mejor salud y alimentación a nuestros hijos, permitiendo que nuestros sueños se hagan realidad.

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