Dirigentes antis versus inversión pro desarrollo

Es lamentable escuchar cómo un personaje como Miguel Meza Igme sigue promoviendo la violencia, pese a que fue rechazado en las urnas por la población del valle de Tambo. Su profesión es la de organizador de marchas, siendo uno de sus últimos trabajos la protesta en contra de las personas que aman y vibran apreciando la práctica del fútbol en el Festival del Hincha. Sin embargo, la población no se dejó intimidar y asistió al evento.

El momento de la graduación de un hijo luego de 11 años de colegio y otros 5 -o más- de vida universitaria es toda una satisfacción para un padre de familia. ¿Qué habrá dicho Jesús Cornejo cuando vio a su hijo graduarse de Ingeniero en Seguridad Industrial y Minera? ¿Esta es la oveja negra de la familia o qué orgullo tener un ingeniero en casa? Algunas voces afirman que el mencionado dirigente alentó a su hijo para que siga una carrera que le brindara una gran oportunidad de progresar, paradógicamente, mientras evita que otros jóvenes logren los mismos objetivos.

Uno de los más “anti”, José Blanco, no tiene problema alguno en insultar a los pobladores del valle de Tambo al decir que son masoquistas. Exhala bilis por los poros debido a su aparatosa derrota electoral y por eso los califica de masoquistas. Sin embargo, lo que realmente sucede es que la población se ha dado cuenta de que los “anti” no trabajan para ellos, sino que solo lo hacen para sus bolsillos, controlando los fondos de las juntas de usuarios de riego y que solo se meten a la política para servirse a sí mismos y no hacer nada en favor de la población.

Inversión pro desarrollo

A pesar de todo el retraso en el desarrollo de la mina Tía María, la cual entrará en operación en el desierto de Cocachacra, este proyecto cada vez está más cerca de concretarse; y, en cuanto empiece su producción, los pobladores recibirán canon y regalía minera y, en pocos años, habrá acabado la pesadilla de los desbordes del río o de la falta de agua en época de estiaje. Tía María se convertirá en el principal aliado del desarrollo del Valle de Tambo y de la provincia de Islay.

De acuerdo al informe del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de Lima, de enero a noviembre del 2018, las exportaciones peruanas no tradicionales sumaron US$ 11.985 millones, mostrando un incremento de 14% en comparación al mismo periodo de 2017. Solamente las exportaciones de origen agropecuario ascendieron a $5.207 millones, un crecimiento de 17%.

¿Qué es lo que más creció? Las paltas frescas, con exportaciones valorizadas en US$ 721 millones, un crecimiento de 23%. También creció el subsector pesca, representando el 10,6%, mientras que del subsector agropecuario representó el 43,45%. ¿Se pueden aprovechar todas estas ventajas del comercio internacional al mismo tiempo? Sí. Esto es lo que hacen otras regiones mineras y de alto desarrollo agropecuario, como Ica, Lambayeque, La Libertad y Piura, aprovechando los recursos naturales provenientes de actividad minera, petrolera y pesquera, todos en simultáneo.

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