Desparasitemos a la sociedad

El gobernador de Puno, Walter Aduviri Calisaya, no necesita tarjeta de presentación para que sepamos que es uno de esos activistas defensor de algún ideológico interés que su mente atribuye al pueblo que, colmado de necesidades, asume con facilidad la “necesidad de lucha” que impone la ideología socialista.

En este contexto, Aduviri amenaza con un paro al Gobierno Central por los conflictos de límites que tiene dicha región con Moquegua. Peligrosa amenaza, si se considera la facilidad con que este tipo de líderes enciende los ánimos de ciudadanos que son engañados por azuzadores profesionales que, mezclados entre los que protestan han sido ocasión de destrozos que han afectado la propiedad tanto pública como privada, además, obviamente, de poner en riesgo vidas humanas.

En tiempos electorales, durante el 2018, Aduviri y Cáceres Llica parecían estar de acuerdo en la construcción de Paltuture; sin embargo, ya electos y midiendo cada quien su propia conveniencia política, se dicen de todo entre sí, pero, de Paltuture, nada.

Lamentablemente, así sucede cuando ni a la ideología reivindicatoria que llevan estampada como etiqueta en sus frentes son capaces de respetar. Con lo cual el valle de Tambo sigue sufriendo la sequedad por la ausencia de agua, pero, por, sobre todo, por la falta de ingenio y de voluntad para llevar a cabo los grandes proyectos, como también, por respeto a la falsa etiqueta “anti” de quienes no son capaces de abrir las puertas a la inversión, aquella que puede hacer realidad Paltuture o lo que sea mejor para el valle.

Estos activistas, que se insertan en la sociedad como parásitos, no por su ideología, sino por falta de actitud y honestidad, lo único que saben es organizar desfiles y marchas, lanzar piedras, causar zozobra y ahuyentar la inversión, la generación de empleo y la reducción de la pobreza.  Con estas personas no se llega a ningún lado, en el mejor de los casos, se da vueltas en círculos sobre sí mismo. ¡Estate atento! Con estos no llegarás a buen puerto.

Las hojas de vida de estos activistas que encadenan las esperanzas del pueblo y las transforman en frustración y resentimiento, son unas peores que las otras, llenas de denuncias y hechos violentos, abusos, maltratos contra mujeres, etc. Si no podemos confiarles a ellos el cuidado de un niño, ¿cómo les podemos entregar ciegamente el futuro de nuestros hijos?

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