Argumentos que no convencen

La población del Valle de Tambo quiere agua, educación, salud, trabajo y desarrollo. Eso está claro. Sin embargo, nunca faltan los que solo saben decir no, y ni hacen, ni dejan hacer, solo tienen en claro que no quieren minería, y para que se cumpla su voluntad inventan un discurso que aprenden de paporreta y que repiten cada vez que abren la boca.

Los antidesarrollo, ahora se escudan en que si una empresa entra al Valle de Tambo buscará crecer y solo va a contaminar. A ver, si nosotros emprendemos un negocio, como una bodega, por ejemplo, ¿lo hacemos con el objetivo de quebrar, de irnos a la ruina, de perder todo nuestro capital, y de paso nuestras esperanzas y sueños? La respuesta es obvia: NO.

Una empresa se crea con la idea de que se desarrolle. En el camino, esta empresa va aprendiendo y preparándose para crecer más, y mientras más grande es, más empleos genera, paga sus impuestos y permite que el entorno en el que se desempeña se desarrollo también. La mina, como empresa que es, quiere crecer, dar empleo a la gente de la localidad, como ya lo viene haciendo, y con sus impuestos, canon y regalías, satisfacer las demandas de la comunidad.

A una empresa no se le puede impedir crecer, está en su derecho de hacerlo y es su objetivo natural. Para crecer, la empresa busca contar con la mejor tecnología, para tener mejores resultados y encontrar con facilidad alguna pieza si la llegara a necesitar. Esto desbarata la segunda razón por la que los antidesarrollo dicen no a la mina.

Ellos dicen que la mina va a contaminar. Si usara la maquinaria que se empleaba hace más de 50 años, cuando a nadie le importaba el medio ambiente, probablemente lo haría. Pero, un equipo con 50 años de antigüedad es obsoleto e inútil para las actividades que se desarrollan hoy en día. Además, ¿dónde conseguirían los repuestos? Un equipo, una maquinaria que demanda una gran inversión, es adquirida con la intención de que dure mucho tiempo y no desecharla cuando presente una primera falla.

Por eso las empresas, sean mineras o no, invierten en maquinaria moderna, eficiente y amigable con el medio ambiente, lo que ocasiona menos gastos y permite desarrollar un producto mejor. Es decir, aumenta su productividad y preserva las características ecológicas del ambiente en que se desarrolla.

Entonces, si alguien viene y nos dice que una empresa solo busca crecer o que va a contaminar, ¡corra! Porque usted está frente a un antidesarrollo, que no quiere que el Valle progrese, porque no permita que una empresa invierta en él, pero tampoco tiene un plan para que la comunidad salga adelante. Ahora que estamos informados, hagámosle frente a esos argumentos que ya no convencen.  

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