Al ritmo de la minería

Usando los términos que corresponden a su carácter de ministro de Estado, el titular de Energía y Minas, destacó que el país empieza este año a moverse el ritmo de la minería, es decir, que esta actividad ha iniciado con buen pie y que tendríamos grandes inversiones aseguradas.

Los recursos económicos que producirá la minería son una gran noticia para los vecinos del valle de Tambo, porque estos implican que este gobierno dará la autorización de construcción al proyecto minero Tía María, un proyecto que se desarrollará en el desierto, que no generará relaves ni humos, que empleará agua de mar desalinizada una vez que esté operando y que nos dejará Canon y Regalía Mineras para financiar el desarrollo de los proyectos que requiere la agricultura.

Señalemos un pequeño “detalle” de las voces extremistas que buscan boicotear la inversión minera: NO TIENEN PROPUESTAS. Estos personajes solo dicen NO, porque no tienen siquiera el conocimiento técnico para explicar con propiedad “no PORQUE…” y menos aún tienen cómo proponer un plan de desarrollo semejante o mejor al de la minería.

Lo dicho no solo llama la atención sobre la falta de visión “positiva” o constructiva frente a la realidad nacional, sino que muestra que en el trasfondo de ese fanatismo anti minería existen intereses ocultos que, entre otras cosas, buscarían establecer una desventaja estratégica del sur peruano, porque un proyecto como Tía María consolidaría el desarrollo fuera de la capital de la región y ampliaría las fronteras económicas considerablemente.

Avances

Parece que el gobierno ya tomó una decisión, realmente es una gran noticia, el desierto empezará a producir y se construirá la mina Tía María, un proyecto que tiene dos yacimientos, los cuales serán empleados como canteras para extraer roca y llevarla por fajas a lo largo de 11 kilómetros, lejos del valle de Tambo. Allí se procesará la roca para extraer el cobre mediante el empleo de agua de mar desalinizada.

Pronto, una vez que se otorgue la licencia de construcción de manera formal, la mina empezará a convocar a los jóvenes para capacitarlos en mayor número, se registrarán miles de personas y proveedores locales.

La economía del valle se dinamizará y se obtendrán más recursos para el desarrollo local y, en dos años, empezarán a llegar recursos de los impuestos que genere la mina Tía María.

Ya se han dado los primeros pasos, la construcción de dos hospitales, uno en Alto Inclán y el otro se hará en Cocachacra. Ya están terminando el expediente de la planta de potabilización de agua para toda la provincia de Islay, así como la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos. Obras que harán que seamos una provincia “ecoamigable”.

Este no es el dinamismo de las palabras y discursos altivos de quienes prefieren sus propios planes al progreso del pueblo, este es el movimiento del progreso que está llegando a nuestro pueblo.

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