Agro no, mina no, educación no, vida no

Stop Hands Meaning Denial Deny And Palm

Los constantes ataques a los miembros de la Policía Nacional, buscando a toda costa muertos y heridos, para luego declararlos mártires, que sacrificaron su vida en defensa del Valle de Tambo y luego olvidarse de ellos, demuestra que los dirigentes huelguistas desprecian la vida, la educación y a los trabajadores del campo.  

La violencia no tiene lugar en una población que quiere progresar en la pesca, en el turismo, en el campo y también en la minería. Las demandas que desde hace décadas tiene el Valle de Tambo, entre ellas agua regulada de calidad, mejor educación, mejores servicios y la creación de más atractivos turísticos, no se atenderán con enfrentamientos, sino con inversión. Es momento de entender que el canon y las regalías mineras bien administradas nos traerán bienestar.

Los dirigentes huelguistas son buenos para incitar la violencia, pero a la hora de marchar se hacen humo. Ellos también se encargan de desinformar a la población y ocultar ejemplos, como el de Ilo, que es una zona que tiene desarrollo gracias a la minería. Es necesario explicar que las operaciones mineras tienen un espacio, en el caso de Tía María este se ubica a 3 kilómetros del Valle de Tambo, y otro es el espacio de su propiedad, que es más grande.

Eso no quiere decir, que el tajo estará a tiro de piedra, idea que los dirigentes huelguistas no se cansan de sembrar en la cabeza de los pobladores del Valle de Tambo. Como otras mentiras y argumentos que justifican el odio y la violencia. Encima se autoproclaman voceros, se creen líderes, pero día a día menos gente los respalda, porque los bloqueos de pistas y el ataque a los escolares es inconcebible.

Conocer quién financia a estos falsos líderes y a qué intereses sirven nos permitirá conocer quienes se oponen a la minería, siendo los chilenos los que encabezan la lista, porque ellos saben que Perú puede convertirse en el primer productor del cobre en el mundo. Los dirigentes huelguistas sirven a los intereses de otro país, que seguro les llenan los bolsillos, y se olvidan de las expectativas de los pobladores de Islay. Eso es traición, y no queremos ni traidores, ni títeres a la cabeza de nuestro valle.

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