Abriendo los ojos

Los pobladores del Valle de Tambo ya están cansados y uno a uno van abandonando las protestas, al darse cuenta de que la única consecuencia de la paralización es más pobreza. Los dirigentes mineros primero pusieron en riesgo el año escolar de los niños y jóvenes del Valle, y ahora ponen en peligro la producción agraria.

La producción de papa se reducirá en un 20% y seguimos sin tener agua regulada. El paro solo ha logrado la confrontación, pelea, división y la extorsión que hasta ahora es el sustento de unos cuantos vándalos que cobran cupos a los transportistas que desean transitar por las vías que ellos han bloqueado.

Así como el pueblo se está dando cuenta de que el paro trae cualquier cosa, menos desarrollo, los aires renovados en la Presidencia del Consejo de Ministros, principalmente los equipos de los Ministerios de Economía y Finanzas y Energía y Minas han confirmado que sin generación de recursos no hay como financiar el desarrollo, por ello están buscando la inversión privada.

Necesitamos recursos para construir, mejorar infraestructura o pagar sueldos, y la actividad que más dividendos nos deja es la minería. Dividendos que puede impulsar otras actividades, como la agricultura o la ganadería, tal como lo ha demostrado el proyecto minero Zafranal, que ha beneficiado a los productores de queso de Lluta, por citar solo un ejemplo.

El Valle de Tambo quiere trabajo y no más promesas, ni palabras, ni falsas esperanzas que solo destruyen lo avanzado. Ahora que nuestros ojos están abiertos, debemos avanzar juntos y trabajar por el bienestar de nuestra tierra, de nosotros y de las generaciones por venir. Heredemos un valle que nos llene de orgullo y nos acoja, no que nos espante.

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