A prepararse ante la inminente llegada de Tía María

1. Ha sido muy bien recibido en el valle el anuncio del Gobierno acerca del próximo inicio de la construcción de la mina Tía María. La población ya está preguntando sobre las actividades que se llevarán a cabo, sobre los puestos de trabajo que se van a requerir y sobre las especialidades. La población está pensando en el trabajo honesto y bien remunerado y la población también está pensando en la oportunidad que representa para todos el inicio de los trabajos en la mina. En adelante, tendremos Canon y Regalía Minera y el gran reto será en emplear bien dichos recursos, porque no deben ser malgastados y menos ser objeto de robo o corrupción. El desierto ubicado al norte del valle, donde estará la planta de procesamiento, a 11 kilómetros del valle, es lo que generará finalmente la riqueza transformada en cátodos de cobre. Esperanza y responsabilidad es lo que esperamos de nuestras autoridades, de las que se van y de las nuevas, señores, responsabilidad es lo que les pedimos los ciudadanos.

2. Hasta que al fin, el Gobierno se decidió a anunciar el inicio de la construcción de la mina en el desierto. Ya era hora, mucha incertidumbre, mucho trabajo a favor del desconcierto es lo que ha legado a su fin. Ahora habrá inversión, empleo en la mina y obra pública de calidad pensando en el futuro de Cocachacra, del Valle de Tambo, de la provincia de Islay y la región Arequipa principalmente. Ahora, también el Perú habrá avanzado un poco más para irse acercando a la producción de cobre de Chile, que produce más del doble de todo lo que produce el Perú y que gracias a ello, viven mejor que nosotros. Ya es tiempo de superarlos con trabajo, con esfuerzo, con producción y con capacitación para desarrollar otros sectores, ser competitivos y tener recursos económicos para mejora la salud, las escuelas, los caminos, el abastecimiento del agua y el encauzamiento del rio Tambo. Ya no nos dejemos atrapar por mentiras, por castillos que con los años se han derrumbado porque se fueron descubriendo las mentiras de quienes dicen No. Ahora sí, el Gobierno dijo Sí a Tía María y nosotros también.

3. Cuando la economía se está cayendo, como ocurre actualmente en el país, lo que tenemos que hacer es mejorar nuestra capacidad productiva, sea en el campo, en la pesca, en el desierto en nuestro caso. Todos sabemos que la mina Tía María estará en el desierto, al norte de Cocachaca, donde duermen las esperanzas de cientos o miles de personas humildes, quienes solo están en la búsqueda de un empleo porque la economía avanza y hay reglas claras para invertir. El Gobierno ha dado el primer paso al anunciar que Tía María ya absolvió los 14 puntos restantes que le faltaban, ahora solo queda la emisión de la resolución para que den inicio a la etapa de construcción. En adelante, el desierto se convertirá en productivo, el desierto que no aporta nada empezará a aportar montos nunca antes vistos en el valle de Tambo y, tras los dos primeros años de la construcción, se proseguirá con inversiones que harán que toda la región Arequipa empiece a mirar el valle de Tambo y las playas de Punta de Bombón, así como de Mejía, que es tiempo de integrarnos desde la Ciudad Blanca hasta la costa, pasando por un valle que con la llegada de la inversión se hará más productivo. Si la ciudad de Arequipa empieza a mirar hacia la costa, la construcción de viviendas a la orilla del mar se intensificará, la mano de obra para la construcción de viviendas, obras públicas, centros comerciales, hoteles, restaurantes, colegios y centros de salud será una constante. Pasarán algunos años y todos observaremos el pasado para decirnos, por qué no la vimos antes. Bueno, ¡qué importa!, ahora sí la vimos y la vimos con el nombre de Tía María.

4. Amables lectores, todas las noticias a nivel nacional indican que la decisión del Gobierno ha sido la de dar inicio a la etapa de construcción de la mina Tía María en el desierto, allá donde se ubican las pampas hasta llegar a los 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Acá en el valle estamos en los 100 metros de altura, la diferencia es enorme, así que tranquilidad y a ponernos a pensar cómo es que vamos a aprovechar esta oportunidad, cómo es que todos o casi todos logramos un beneficio, directo o indirecto. ¿Con la mina se puede crecer? Sí, claro. Claro que podemos crecer si actuamos con sabiduría, con ganas de lograr acuerdos en lugar de confrontar para que unos cuantos se beneficien bajo la mesa. Acá las cosas son transparentes y dado que ya llega la Navidad, volvemos a reiterar, las cosas claras y el chocolate espeso. Tía María ya está con nosotros. Qué empiece el trabajo.

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