Gestión del agua en Tía María

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Ante la inminencia de la llegada de Tía María, uno de los responsables del proyecto responde a las inquietudes sobre el uso del agua que tenian algunos pobladores de la zona.

Desde hace varios años la empresa Southern Peru ha venido informando sobre el proyecto Tía María a través de diversos canales de comunicación; sin embargo, algunos pobladores, aún mantienen algunas interrogantes, en particular, sobre el uso del agua, pues temen que el agua que ellos usan para poder llevar a cabo sus actividades agrícolas se vea afectada y contaminada por la minería.

Una vecina de Islay expresó sus preocupaciones sobre el agua a Raúl Jacob, vicepresidente de Finanzas de Southern, y este pudo aclarar sus dudas satisfactoriamente gracias a una explicación sencilla que permite a los pobladores de la zona tener la certeza de que el agua que usan y consumen no se verá afectada en lo más mínimo.

El agua que se usará en Tía María vendrá del mar y se tratará por un proceso denominado ósmosis inversa, a través del cual se le quita la sal (desalinización). Luego, esta es transportada hasta donde se requiere su uso. Cabe señalar que, del total de agua que se capte del mar solo se usará el 40% para el proceso minero y el resto será devuelto —sin haber sido utilizada en proceso alguno— en forma de salmuera, sin que esto genere ningún impacto ambiental negativo, 800 metros mar adentro, esparciéndose en un radio de 500 metros para que su salinidad se restablezca rápidamente.

¿Por qué Tía María no contaminará el agua?

Porque usará un circuito cerrado donde no hay relaves, puesto que “es una tecnología diferente que permite que no haya relaves sino una circulación constante del agua de la que se extrae el cobre y luego el agua se filtra y vuelve a regresar al circuito, no se arroja a una represa, sino que se sigue usando y se va evaporando”, según explicó el funcionario Raúl Jacob. Asimismo, se debe tomar en cuenta que el agua es obtenida del mar, pasa por un proceso de desalinización y es bombeada por una distancia de 20 km a través del desierto para reemplazar el agua que se va evaporando.

Hay una faja que llevará el mineral desde Tía María hasta la planta. Este mineral viaja humedecido para que no genere polvo y dicha agua va evaporándose en el camino, sin producir contaminación alguna.

Por ello, no habría forma de que Tía María contamine el agua ni de que afecte a la actividad agrícola y esto queda claro a los pobladores del valle que realmente quieren apostar por el desarrollo, no solo económico, sino también tecnológico y social; pues, la minería traerá consigo educación de calidad y aplicará procesos innovadores que permiten el cuidado del medioambiente.

Al descartarse un posible daño al valle de Tambo, debemos enfocarnos en cómo aprovechar al máximo lo que significará la presencia de la minería a fin de buscar una mejor calidad de vida, con un horizonte esperanzador, con nuevos sueños y anhelos que pueden hacerse realidad y beneficiarnos a todos, no solo a los dirigentes que hasta ahora son los únicos beneficiados con el conflicto y la pobreza del valle.

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