Mejor en familia

La mayoría de grandes empresas en el mundo empezaron como negocios familiares, que salieron adelante porque la familia es punto de apoyo y estos emprendedores fueron lo suficientemente inteligentes para separar los temas familiares, de los empresariales. Esto fue explicado por Nano Guerra, especialista en temas de emprendimiento, en su III Seminario Virtual “Negocios Familiares”, el que fue transmitido desde el Facebook de Tía María, el último 10 de junio.

El especialista indicó que los negocios familiares se aíslan de algunos riesgos desde el punto de vista financiero, como en el de salubridad, pero la principal ventaja de los negocios familiares es que se cuenta con mayor tiempo para coordinar el negocio, pues se excede la jornada laboral de las ocho horas, utilizando los fines de semana, las noches o el tiempo alrededor de la mesa para hablar del trabajo. El tema no satura  porque la labor productiva une a la familia.

Lo que se debe evitar a toda costa es el “cajoneo”, es decir, utilizar todo el dinero que genera el negocio para gastos del hogar. Esta práctica común en muchos emprendimientos familiares es un obstáculo para la rentabilidad y para evitarla se debe diseñar un plan de tesorería, en el que se determine que lo generado por el negocio debe ser utilizado para mejorarlo y surtirlo. En síntesis, las ganancias se reinvierten.

A mayor tiempo que se invierte en el negocio, hay mayor competitividad. Una vez que el negocio familiar se posiciona, llega el momento de profesionalizarse. Este tiempo, en que el panorama económico es incierto y los emprendedores prefieren esperar antes de desarrollar sus ideas es un buen momento para capacitarse, valiéndose de la cantidad de información que tenemos en internet, recomendó Guerra García.

Igualmente animó a quienes ya han reanudado sus actividades a no tenerle miedo a los productos baratos y presentar ofertas para su mercancía, sumando a ello una buena atención. En tiempos de zozobra, como los actuales, las personas desean ser tratadas con amabilidad y premian a quien lo hace, prefiriéndolos para su siguiente compra.

Hay que adelantarse a las necesidades del cliente y entender que el mundo ha cambiado, que nos enfrentamos a un nuevo escenario. Haciendo referencia al caso de Islay, Nano Guerra recomendó a los dirigentes, sobre todo, enfrentar los cambios, entender que no solo del agro se va a vivir, escuchar la opinión de todos los pobladores, quienes concuerdan con sus ideas y quiénes no.

Es momento de apoyar el desarrollo de los grandes proyectos productivos, las locomotoras que reactivarán la economía, pues el país necesita empresas grandes que jalen a las más pequeñas, las mismas que permitirán que las familias vulnerables generen los recursos que necesitan. Ahora es cuando.

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