Madre de Dios e Islay

La región de Madre de Dios, sin duda, es una de las más afectadas por la permanencia de la minería ilegal, que no solo depreda y contamina —se han llegado a perder más de 4.400 hectáreas de la zona de amortiguamiento (El Comercio:27-05.2017)— sino que no genera empleo de calidad ni recursos para la realización de obras para la población. Al respecto, ya la ministra del Ambiente, Fabiola Muñoz destacó que la minería ilegal ha generado deforestación, cambio de uso de suelo, contaminación del agua y del suelo, así como pérdida de la biodiversidad y del valor del bosque.

Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿Por qué no están presentes ni se pronuncian tantos líderes ambientalistas, cuya consigna es el cuidado del medio ambiente y el ecosistema? ¿Dónde se encuentran las iniciativas tipo Red Muqui que hagan de la minería ilegal un tema de interés nacional?. La respuesta es clara: no se aparecen.

Solo el Estado y algunos medios de comunicación difunden los estragos de la minería legal . Sin embargo, la movilización política de estos colectivos “pro desarrollo” y protección del medioambiente no se hace notar.

Más se preocupan de la actividad que genera más ingresos para el país. La minería formal que sí paga impuestos, brinda oportunidades de empleo y aporta recursos para la generar obras de infraestructura. Ellos —”los líderes del medio ambiente”— se preocupan en lo que no genera valor para el país: ¡Protestar!

En Islay, tenemos la oportunidad de apalancarnos a través de una minería formal que pueda aportar a la economía local. Sin embargo, algunos líderes y autoridades locales mantienen una postura obtusa y netamente política, y lo peor, sin iniciativa.

Estimados líderes locales isleños veamos más allá de la caja y comencemos a plantear medidas en pro del bienestar de nuestra propia gente y no por el beneficio de algunos pocos.

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