LA ESPERA PROVOCA RETRASO

Mientras que las declaraciones del titular del Ministerio de Energía y Minas, Francisco Ísmodes, de otorgar la licencia de construcción del proyecto minero Tía María, generaban buen augurio para el futuro de la economía del país, en Islay no cayó nada bien este enunciado, por lo que los pobladores hacen denodados esfuerzos por hacerse sentir.

Apoyados por los alcaldes de sus distritos y por el gobernador regional de Arequipa, los habitantes continúan oponiéndose al proyecto, alegando que afectará cultivos y contaminará las aguas del río Tambo, las cuales se han confirmado que ya están contaminadas, sin haberse desarrollado la actividad minera. Este tipo de trabas a los proyectos de inversión privada por parte de las comunidades solo retrasa el desarrollo de las zonas en las que viven.

Hoy en día, la tecnología permite la convivencia armónica entre la agricultura y minería, o agua pura y extracción de minerales sin generar un impacto negativo en el medio ambiente y mucho menos, provocar riesgo alguno en las personas. Además, existen órganos de control rigurosos encargados de verificar que las empresas cumplan con sus expectativas medioambientales.

Finalmente, genera controversia la forma en que los opositores le hacen frente a la minería formal, que dentro de su proceso genera puestos de trabajo y contribuye a la comunidad, cuando es la minería informal la que más contamina y la que menos opositores tiene.

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