El valor de la familia

Un operador de maquinaria pesada considera que la inversión privada significa oportunidades de desarrollo para su comunidad. Él es testigo y prueba de ello.

Yorman Saravia Quiroz luce una enorme sonrisa en el rostro. Hace cinco meses ha sido padre por segunda vez y hoy, en su casa, en la localidad de Alta Ensenada, en el distrito de Deán Valdivia, la felicidad permanece intacta. Por eso la sonrisa inmensa de Yorman y el dulce arrullo de su esposa, que cuida al pequeño Jean Pierre ante la atenta mirada de Gerald, su hermano mayor de cinco años.

Aunque el nacimiento de su segundo hijo es motivo suficiente, la alegría de Yorman tiene otra razón de ser. Durante los últimos meses, este tambeño de 28 años, ha vuelto a pasar más tiempo junto a su familia y a disfrutar de los pequeños momentos de tranquilidad en casa. Viéndolo con ese semblante risueño y relajado, cuesta pensar que hasta hace poco Yorman trabajaba en una empresa donde mantenía un régimen de cuatro por dos; es decir, vivía cuatro días de la semana lejos de su casa. Eran tiempos oscuros y lúgubres, cuando sentía que perdía el valioso tiempo de la vida familiar.

Un día de abril de 2018, Yorman decidió renunciar. Inmediatamente comenzó a trabajar en el Terminal Internacional del Sur (TISUR), en el puerto de Matarani, como operador de un cargador frontal y, desde entonces, las cosas han cambiado en casa. Hoy, Yorman llega todas las noches a dormir, y ya no tiene que vivir en una ciudad o un pueblo que no es el suyo. Regresa con su familia cada noche, juega y pasa más tiempo con sus hijos, conversa con su esposa, y comparte con ella el cuidado de los pequeños. Aunque su rutina diaria es exigente, Yorman dice que bien vale la pena. Es el amor por su familia lo que lo motiva cada día a seguir adelante.

Capacitarse para crecer

Hace algunos años, Yorman se especializó en el manejo de cargadores frontales, lo que le ha permitido abrirse camino en la vida. Cuando terminó el colegio, estudió mecánica y operaciones de maquinaria pesada. Pero al acabar los estudios no conseguía trabajo. Pasó un año entero desempleado. Por ello, no dudó un instante cuando le comentaron que el proyecto Tía María, en convenio con el Centro Tecnológico Minero (Cetemin), ofrecía a los tambeños cursos de capacitación y especialización en distintas áreas. Tomó la oportunidad y se certificó como operario de cargadores frontales.

Ahora, Yorman es uno de los trabajadores designados para la descarga del mineral que llega desde Las Bambas, Cerro Verde y Antapaccay, al puerto de Matarani. Y aunque la familia de Yorman no es ajena a la agricultura (su papá ahora es gobernador de la localidad, pero también ha sido y sigue siendo agricultor), considera que lo que necesitan los tambeños como él, son oportunidades para capacitarse y así salir adelante. “Hay gente que se opone al proyecto, pero existe otra que está de acuerdo y que no vive de la agricultura. Mi papá sembraba cebollas, ajos. Ahora, trabaja como gobernador del distrito. Mire, la agricultura está baja y la gente está dándose cuenta de que necesita más impulso económico e inversión y eso significa el proyecto Tía María“, dice mirando a su esposa y sus hijos.

Tomado del Diario El Correo.

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