El puerto de Corío ¿realidad o solo ilusión?

Las autoridades y dirigentes que no se cansan de rechazar la minería, pintan pajaritos a los pobladores del valle de Tambo, proponiendo alternativas para atraer inversiones. Entonces empiezan a hablar del Gaseoducto Sur Peruano, del Polo Industrial Petroquímico y del Sistema de Articulación Ferroviaria Continental para el puerto de Corío. Son propuestas atractivas, de eso no cabe duda, la pregunta es si el valle de Tambo resulta interesante para los inversionistas.

Antes que nada, debemos tomar en cuenta que para que esos proyectos se desarrollen, necesitamos generar un ambiente adecuado para animar a las entidades a invertir, y eso en este momento es lo opuesto a lo que vivimos en el valle de Tambo. Los paros, las huelgas, la interrupción de clases escolares no crean un clima idóneo para apostar.

Además, que pasa si una empresa se anima a invertir y de pronto, de buenas a primeras, aparecen autoridades o representantes del pueblo a opinar que la ley es insuficiente y empiezan a poner sus condiciones, imponer sus servicios y sembrar miedo e incertidumbre en los inversionistas y en la localidad en la que operan. Y todo con un fin personal.

Entendamos que para que un puerto funcione debemos asegurar carga. La única manera de garantizar eso es incrementando la producción minera, agrícola y ganadera. Para que eso suceda es necesario aceptar la inversión en el desierto, negociar beneficios para la agricultura y ganadería. Solo así el puerto de Corío y todas las obras que traerá serán posibles. Lo demás es puro palabreo tan bonito como irreal.

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