El negocio de decir no

El exviceministro de Minas, Rómulo Mucho, señaló que oponerse a la actividad minera se ha convertido en un negocio político que va en contra del desarrollo de la población más pobre y el crecimiento socioeconómico general.  “La mayor tasa de pobreza de vuelve un negocio para el populismo” indicó en una mesa redonda en la que participó el último 26 de agosto.

Si bien en el 2013 se proyectó que el Perú podría ingresar al umbral del desarrollo para el 2021, la crisis económica generada por el incremento de contagios de COVID-19 nos ha alejado de ese cálculo que fue posible por el desarrollo minero que se vivió en ese momento, el mismo que atrajo la inversión de otras industrias.

Muy por el contrario, las proyecciones actualmente son desalentadoras e indican que la tasa de pobreza en el Perú llega al 10% y alcanzará el 30%, una “condición inaceptable” afirma Mucho. Este escenario de escasez, sumado a las brechas sociales existentes es caldo de cultivo para campañas políticas que pintan a la minería como la enemiga, la nociva, la muerte.

La educación es la clave para cambiar la percepción errónea que se tiene de la minería. “Con la debida información, los jóvenes y adultos analizarían mucho mejor las cosas del sector minero y harían el costo-beneficio, de qué conviene o no, y se podría llegar a soluciones” manifestó el exviceministro de Minas.

La falta de comunicación entre las poblaciones que viven en la zona de impacto de los proyectos mineros con el gobierno local, regional y central, o el enfrentamiento entre gobierno y gobierno, es otro componente que origina el rechazo a la actividad minera, pues los recursos, que en efecto genera la extracción de minerales no son correctamente invertidos.

Para que la minería traiga desarrollo se debe identificar los factores que determinan la pobreza en las zonas adyacentes al lugar donde se desarrolla el proyecto minero, de esta manera se podrán direccionar los aportes para atender las necesidades reales de la población, mejorando sus condiciones de vida y reduciendo los índices de pobreza.

Por último, Rómulo Mucho recomienda fiscalizar el dinero proveniente del canon minero, pues es evidente que este no ha sido invertido correctamente, sino la realidad precaria de nuestro sistema de salud sería otra. Con verdadero liderazgo, libre de tintes políticos, ideologías o falsa información, podremos alcanzar las promesas del desarrollo minero: más trabajo, más oportunidades y menos miseria.

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