El ganadero que crece gracias a la asociatividad

Renzo Rivera promueve la asociatividad para poder competir y lograr que el futuro de sus hijos y una comunidad próspera.

Renzo Rivera Díaz nunca pensó en rebelarse contra su destino. Se diría, más bien, que lo aceptó complacido. Su abuelo y su padre habían sido, como él, ganaderos del distrito de Punta de Bombón, pero jamás le impusieron el oficio. Se hizo en el oficio porque lo llevaba en la sangre. De pequeño su acercamiento al campo, a los sembríos de maíz y al ganado fue tan natural como el de los niños de ciudad a las canchas de cemento.

Este mediodía, apoyado sobre un madero de su establo en Punta de Bombón, Renzo observa comer a sus vacas. Ha cumplido 43 años, la mayoría de ellos dedicados a este oficio. Ahora está empeñado en hacerlo más rentable y sostenible en el tiempo, de modo que sea una real opción de prosperidad para su comunidad y su propia familia.

En esta búsqueda, Renzo se unió con otros ganaderos y formó la Asociación de Productores de Leche de Punta de Bombón (Aprolab), que hoy cuenta con 39 miembros, y que viene promoviendo diferentes proyectos, entre los que destaca la construcción de una planta enfriadora de leche. “Con esta planta vamos a poder elaborar nuestros propios productos: yogurt, queso, embolsar leche o venderla embotellada a mercados como los de Ilo, Mollendo o Arequipa”, dice Rivera. El costo del pago por litro de leche en la zona es menos de un sol, y para asegurar un mejor futuro para la comunidad se necesita darle un valor agregado a la producción, explica.

Un enjambre de mosquitos revolotea en su entorno, pero Renzo no se inquieta. A ratos da un golpe seco sobre unos de sus brazos o espanta a los insectos con su sombrero, mientras continúa hablando: “Se necesita la asociatividad de los ganaderos e inversión de capital”.

Renzo es el menor de tres hermanos, todos ligados al campo. Con Jorge (52), el mayor, trabajan las tierras de su padre y mezclan la ganadería y la agricultura; en cambio, su hermana Sandra (49), solo se dedica a la agricultura y lo hace por cuenta propia. Renzo es consciente que sin la asociatividad y una tecnificación de la producción, los márgenes de rentabilidad de los ganaderos continuarán siendo bajos. Y que cada vez les resultará más difícil ser competitivos.

Por ello, quiere ir poco a poco convenciendo a otros ganaderos de asociarse. “Es un proceso lento”, comenta. Cuando se asoció, cuenta, transformó el modo de gestionar sus finanzas. Ahora lleva las cuentas en orden y además ha sofisticado su forma de producir. Para esto ha sido importante la ayuda del equipo de Valle Unido, del proyecto Tía María, cuya finalidad es contribuir a alcanzar el desarrollo económico y productivo del Valle de Tambo.

Valle Unido firmó con la asociación de Renzo un convenio para el mejoramiento del ganado y la producción de leche. Así se les otorgó 150 pajillas para guardar el semen del ganado y dos tanques criogénicos que han servido para almacenar y transportarlo, y así facilitar la inseminación.  Con esto, la asociación comenzó a brindar el servicio de inseminación artificial y así se pudieron comprar vitaminas para el ganado. Además, la asociación ha recibido apoyo de asistencia veterinaria de parte de Valle Unido para la mejora de la crianza.

GANADERÍA CON LEGADO

Renzo quiere legar a sus tres hijos un futuro más próspero. Con la mayor radicada en Arequipa, las esperanzas del ganadero se fijan en los dos menores, aún en edad escolar. “Puede que alguno de ellos sigan mis pasos. Aún hay esperanza”, dice sonriente, aunque refiere que “los jóvenes tienen que buscar sus propias oportunidades”.

Sea cual fuere la resolución de sus hijos, este ganadero de Punta de Bombón sabe que debe estar cargada de posibilidades reales de desarrollo. Y eso es justamente lo que quiere para el agro y la ganadería de la zona. En los últimos años, la bonanza de estas actividades ha sido acotada. Cosechas echadas a perder, precios bajos, escasa competitividad. Felizmente, han aparecido ciertas oportunidades de crecimiento, como la asociatividad.

Antes de terminar la conversación, el ganadero que lleva el campo en las venas resumirá sus deseos para Punta de Bombón y su comunidad. “Queremos lograr nuestros objetivos, es decir, que mejore nuestra ganadería y agricultura, que mejore la pesca; que seamos abiertos, escuchemos y dialoguemos con las instituciones privadas”.

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