Defensores de la verdad, el desarrollo y enemigos de los coimeros

Por “El Piquero observador”

Buenos días queridos lectores, ya sé que por allí hay algunos que nos califican de criticones, de defensores de la mina, pero no es cierto. Nosotros somos defensores del progreso, de decir basta ya a tanto sinvergüenza, somos defensores del Valle de Tambo, de la calidad de vida de su gente, de la educación de nuestros hijos e hijas, de las oportunidades de empleo para los jóvenes del valle de Tambo.

De eso sí somos defensores, por ellos sacamos la cara y ponemos el pecho, no nos da miedo. No les tememos a los comechados, a los coimeros ni a los lentejeros, quienes durante todo este tiempo se han aprovechado de la bondad de nuestra gente, de su generosidad y de su buena fe.

Le han dado mentiras para sacarlos a las calles, les han dicho falsedades para que nadie pregunte por los dineros de las juntas, de las arcas municipales. Pero todo eso se acabó, es hora decirles ¡Basta Ya!

Sabían ustedes que el Banco Central de Reserva del Perú, es el organismo que administra las reservas del país y que es considerado uno de los mejores del mundo en el control de la inflación. Allí están los mejores economistas del país. Bueno, ¿qué es lo que nos interesa a nosotros del Banco Central? Su opinión sobre los temas agrarios. Y ellos nos dicen que el régimen especial de promoción agraria ha enriquecido a los trabajadores del agro dedicados a al agro-exportación, cosa que no ocurre en el Valle de Tambo.

En los últimos 10 años la producción para agro-exportación ha crecido 6,4% en promedio anual, por encima del crecimiento total de la economía nacional. El salario mensual promedio de un trabajador agroexportador es de S/ 1,365 y el empleo entre el 2010 y el 2017 aumentó de 147 mil a 382 mil puestos de trabajo.

¿Qué hace posible la agro-exportación?, primero, garantizar agua para cuando los cultivos la requieran; segundo, emplear semillas de calidad; tercero, incorporar técnicas modernas de cultivo; y, cuarto, estar vinculados a cadenas de comercialización internacional de nuestros productos. Eso también nos obliga a organizar nuestra producción. Si en el valle no tenemos dinero suficiente para hacer una represa o hacer pozos, hay que buscar la mejor manera de lograr alianzas para que alguien las haga. El vivir peleándonos o creer que el gobierno va a hacer estas obras porque el dinero les sobra es falso.

Ya lo hemos dicho antes, los gobiernos destinan fondos para hacer obras públicas allí donde pagan impuestos. El dinero no se inventa, se genera con trabajo y el trabajo es posible si hay inversión. La inversión vendrá al valle de Tambo si hay inversión en el desierto. Sin generación de riqueza en el desierto seguiremos esperando años, décadas de años mientras otros se aprovechan de nuestros fondos a través de las Juntas. Es tiempo de decirles ¡Basta Ya!, avancemos trabajando juntos.

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