Corrupción durante la pandemia

La emergencia sanitaria por el incremento de casos positivos de COVID-19 no ha detenido el crecimiento de la corrupción en el Perú. Por el contrario, desde la declaratoria del estado de emergencia hasta julio del 2020, la Contraloría General de la República emitió 7500 informes de control simultáneo de nivel nacional. De dicho total, 394 corresponden a la región Arequipa.

El informe de gestión de la Contraloría General de la República, “El control en tiempos de COVID-19” compila los informes emitidos desde el inicio de la pandemia, el primero data del 12 de marzo e indica que los  hospitales Honorio Delgado y Goyeneche se encontraban en malas condiciones y, por supuesto, no estaban preparados para atender casos de COVID-19. Advirtieron el colapso y el tiempo le dio la razón a la Contraloría.

El Gobierno Regional de Arequipa y sus unidades ejecutoras, encabezan la lista de entidades fiscalizadas que figuran en el informe mencionado. También aparecen algunas municipalidades provinciales y distritales, hospitales, comisarías y penales, quienes no pudieron detallar de qué manera gastaron el presupuesto asignado para hacer frente al COVID-19, qué medidas implementaron o qué plan de contingencia diseñaron.

 Las fallas en la capacidad de respuesta de hospitales, obras de ampliación y mejoramiento de los nosocomios, así como en las adquisiciones directas de bienes y servicios, de equipos biomédicos e implementos de bioseguridad para el personal de salud se encuentran detallados en informes que encontramos en el portal institucional de la Contraloría.

Igualmente, hay documentos que cuestionan inconsistencias en la construcción del cementerio Culebrillas, el centro de aislamiento Cerro Juli, la entrega de canastas a la población vulnerables, los lineamientos para la vigilancia, prevención y control de la salud de los trabajadores con riesgo de exposición a COVID-19, adecuación de ambientes para el retorno de servidores públicos al trabajo presencial y la realización de ferias itinerantes.

La crisis sanitaria solo puso luces sobre algo que ya todos sabíamos, nuestros servicios de salud son pésimos y la región carece de un líder con capacidad de respuesta. En este caótico escenario, algunas autoridades y funcionarios públicos de Arequipa, encontraron la situación ideal para hacer jugosas negociaciones oscuras en beneficio del propio bolsillo. Para variar, lo último en lo que se pensó fue el bienestar de la región.

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