¿Cómo salir de la crisis postcuarentena?

El estado de emergencia para frenar el contagio del COVID-19 paralizó todas las actividades económicas del país y abrió una gran interrogante ¿qué harán esas miles de personas que viven del día a día? Y es que a pesar de que en los últimos años las cifras de pobreza en el Perú se han reducido progresivamente y se han incrementado los programas de desarrollo social, la informalidad sigue imperando aquí.

Precisamente, es la informalidad y la angustia generada por la incertidumbre del futuro económico de cada familia, lo que ha llevado a miles de personas a no acatar el aislamiento domiciliario y salir a las calles a “buscárselas” poniendo en riesgo su salud. Quedarse en casa para evitar exponerse al contagio comunitario es una buena medida desde el punto de vista de la salud, pero desde la mira económica, la situación es insostenible.

El panorama no es diferente para las empresas formales. El estancamiento de las actividades ha hecho que se pierdan miles de empleos. Según las cifras presentadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en su informe “Avances de la coyuntura”, los sectores más golpeados son pesca, construcción, turismo y agroexportación.

El plan de reactivación económica ejecutado por el Gobierno, nos habla de un reinicio progresivo de actividades en cuatro fases, sin embargo, la crisis económica no se resolverá de la noche a la mañana, tampoco en los tres meses siguientes. En este contexto aparecen los “salvavidas” económicos, esos proyectos paralizados que hoy se hacen urgentes.

Es el momento de respaldar proyectos mineros de gran envergadura ya que la ejecución de estos representa la generación de cientos, y especialistas en la materia afirman que hasta miles, de puestos de empleo entre directos e indirectos. Además, el desarrollo de la actividad minera trae de la mano recursos que permiten el desarrollo de obras a favor de la comunidad.

Oponerse al desarrollo de la minería, como lo vienen haciendo de manera violenta grupos minoritarios, es irresponsable, ya que nos somete a la pobreza y el desempleo. Este es el momento de proponer alternativas para superar la crisis por medio de un diálogo sensato que tenga como prioridad salvaguardar el bienestar de la población. No hay lugar para intereses personales de ningún tipo.

Se habla de una nueva convivencia social, que nos compromete a respetar las medidas de salud y seguridad, propias de un tiempo de pandemia, y también a trabajar para asegurar nuestra subsistencia y la recuperación económica del país. Que estas nuevas reglas también incluyan una mentalidad más receptiva, más información y menos miedo, muchas oportunidades que borren cualquier incertidumbre.

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